26 de septiembre de 2007

26 de Septiembre 2007

Se terminó el verano y el otoño, que aquí en el Norte ya se estaba dejando entrever, se ha instalado definitivamente entre nosotros. Las hojas secas empiezan a alfombrar los jardines. Como esas hojas que caen sin elegir el dónde y cuándo, así ha llegado hasta mi una carta. Llevo años pensando que los buzones de correo sólo sirven para recoger los recibos de teléfono y de la luz y para que los supermercados nos avisen de sus maravillosas semanas de promoción!
¡Cómo no me iba a alegrar leer una carta de puño y letra! No estoy en contra de la innovación, del progreso, de la modernidad, pero sigo amando esa vieja costumbre de la carta escrita a mano con pluma estilográfica, sobre papel barba color crema, oyendo el cris cris del plumín sobre el papel mientras sonriendo y sacando un poquito la punta de la lengua, vamos imaginando las emociones del otro cuando lea lo que le escribimos! Es una de esas cálidas sensaciones semejante a las que nos producen los muebles de la abuela, el espliego en el armario, o la flor seca entre las hojas de un libro de poemas.

5 comentarios:

Malena dijo...

Es verdad, Fede. Las únicas cartas que se recogen en el buzón son las de los bancos.De vez en cuando, algún duende hace algún regalo y aparece por arte de magia, algun presente de un amigo en forma de música. :).Un beso.

Yayi dijo...

Por suerte por acá ya llégó la Primavera (aunq el frío se mantiene :{ Adoro ver las flores q brotan y sentir el aroma de los plátanos y tilos q crecen por mi barrio. Disfruto recibir cartas, y por suerte con un grupo d emaigos seguimos manetniendo la costumbre y de vez en cuando escribimos unas y nos las entregamos, ojalá todos hiciesen lo mismo. Besos

Fede dijo...

Malena,
Hace ya algún tiempo tomé una decisión: Durante los viajes de más de una semana a algún lugar raro intentar enviar todas las postales que pudiera a las personas que aprecio. Pero la ceremonia de abrir una carta, palpar el papel, descifrar la escritura y recrearme en la lectura me produce un placer especial. Si te has dado cuenta algunos de mis escritos, reflexiones o relatos toman la forma de una carta a una amiga imaginaria.

Consuelo Labrado dijo...

Sí, yo también hecho de menos esa correspondencia directa y personal, pensar que alguien se ha tomado la molestia de escribir unas líneas para mí es un motivo de satisfacción tremendo. Besos

Durrell dijo...

Pues la verdad es que no recuerdo cuando fue la última vez que recibí una carta escrita a mano. Recuerdo la última que yo escribí y no es un grato recuerdo porque fue a causa de la muerte de un familiar, lo hice así porque era incapaz de hablar por teléfono sin llorar. En fin...

Es un detallazo eso que haces de enviar postales a los amigos durante las vacaciones. Tal vez te imite para la próxima vez.
:)