28 de octubre de 2015

La Ley del Menor de ian McEwan

LA LEY DEL MENOR
Novela
Ian McEwan
Anagama 2015
212 páginas

En las últimas novelas, el escritor Ian McEwan parece  centrar su atención en las principales instituciones de su país, y más precisamente en sus  representantes más prominentes para escudriñar en qué medida las actitudes, opiniones o conflictos personales afectan decisiones que pueden tener consecuencias importantes sobre la sociedad en general y sobre los individuos en particular. En otras palabras, se trata de saber  en qué medida  decisiones que deberían ser absolutamente objetivas quedan teñidas por las circunstancias, ideas y conflictos de quienes han de tomar tales decisiones.

Así en “Solar” fija su atención en  la investigación científica,  “Sábado”  aborda el estamento médico, “Operación Dulce”  los Servicios Secretos y en su última novela  “La Ley del menor” se centra en la Judicatura. En efecto,  Fiona Meye, Juez Superior  Tribunal de Familia se enfrenta  en esta novela a dilemas morales que afectan tanto a su vida personal o como a su alta responsabilidad judicial.  Como esposa tienen que resolver  el conflicto que le plantea un matrimonio que llegado a la cincuentena   ha perdido su aliciente y  como Jueza tiene que decidir  sobre temas en los que se enfrentan los prejuicios religiosos y morales con  la responsabilidad, lo razonable y lo justo.

Evidentemente,  estamos ante una novela de ideas  donde el autor aborda por un lado los límites del respeto a la religión y a  las decisiones que  movidos por sus creencias religiosas los individuos pueden tomar libremente.  Se debe,  por ejemplo, en aras a ese respeto consentir que alguien muera por negarse a recibir una transfusión de sangre?  Ante la imposibilidad de salvar a la madre o al feto debe el médico plegarse a la voluntad de la madre y dejar que ambos mueran?  El veredicto legal  es siempre que cada uno es libre de decidir sobre su vida, pero  qué ocurre cuando esa decisión la toma un adulto en nombre de un menor?    Fe y religión a veces chocan con la justicia y la razón en territorios donde las cosas no son nunca  blancas o negras, y es precisamente en ese punto en el que Ian McEwan sitúa en esta  magnífica novela a la jueza Fiona Meye para decidir  si el joven A.  a punto de cumplir los 18 años pero aún menor y  que sufre  leucemia  debe recibir una transfusión de sangre a pesar de que sus padres y él mismo, testigos de Jehová,  se niegan a ella por motivos religiosos.

 Cuando dejamos de creer en un ser superior, en Dios, cuál es la base de nuestro comportamiento moral? Debe ser una racionalidad  sin límites?  ¿Qué justifica la racionalidad frente al  que piensa diferente?  Es obvio que la razón sola no basta y  las leyes tampoco, y como al final estamos hablando de decisiones personales, necesariamente hay que dar cabida a los sentimientos con todo lo que eso conlleva  de subjetivo  y contradictorio.     Como vemos, lo que el escritor hace  es llevarnos al borde del precipicio, pero no nos empuja,  ahí es donde cada uno decide el salto que quiere dar.
En ese sentido el novelista  encuentra cierta similitud entre el oficio de juzgar y el oficio de escribir.  En ambos encontramos inteligencia, humor, compasión, omnisciencia. Un juicio es como  una historia corta en la que se  hace un planteamiento,  se describe a los personajes,  se  narran los hechos y  se emiten puntos de vista.  Pero hay una gran diferencia: al final, el juez está obligado a emitir un veredicto, el novelista lo tiene más fácil, deja esa decisión e manos del lector.

 Aunque la novela está narrada en tercera persona, qué duda cabe que la estamos viviendo desde la sensibilidad de la Juez Fiona y sus pensamientos lógicamente se refieren a las consecuencias de sus actos legales y a las circunstancias que se derivan de ellas.  Su marido está dubitativo. Ha llegado a ese punto de la vida en que sopesa la vacuidad de su existencia  y anhela al menos una última experiencia  de vida que le recuerde la juventud perdida.  Ella que además de Juez es  una buena pianista,  no puede por menos de confrontar el estado de ánimo en el que la ha sumido su marido, y la juventud, belleza e inteligencia del joven que por motivos religiosos  se niega la posibilidad de seguir viviendo.   ¿Es posible que en tales circunstancias no se deje influenciar  a la hora de emitir su veredicto?

26 de octubre de 2015

De Brñavieja a Soto (Cantabria)


Ya el nombre del punto de partida lo dice todo.  Salimos a caminar desde las brañas o pastizales altos que en la Cornisa Cantábrica el ganado aprovecha en la época estival.  Aquí, en el Alto Campoo, además, las ondulaciones de la montaña se convierten en invierno en concurridas pistas de esquí.  Pero estamos en otoño y descendemos en zigzag por laderas empinadas e incómodas. Hay que usar los bastones y fijar bien el pie para evitar caídas o torceduras.

                Los pronósticos anunciaban lluvia y por no contradecirlos del todo el cielo está  encapotado. Es una lástima porque la sinfonía de colores que nos ofrecen los robledales y hayedos que nos rodean  queda en la cámara muy apagada y poco acorde con lo que en realidad disfruta nuestra vista que queda embelesada por la policromía de esta paleta otoñal.


                En menos de dos kilómetros hemos descendido 500 metros y los endrinos,  castaños y hayas salpican los prados y se van adensando para  esconder un ruidoso y saltarín arroyuelo.  Nuestros pasos, inicialmente dispersos encuentran por fin una senda que poco a poco se hace camino y discurre paralelo al  pequeño riachuelo.  El sotobosque nos ofrece toda la gama de amarillos, ocres y castaños salpicados ocasionalmente de algún rojo sangre.

                Hemos llegado a  Abiada y hacemos un alto para  desayunar y recobrar fuerzas. Aprovecho para fijarme en la achaparrada iglesia que por sus macizas hechuras más bien parecería una fortaleza. Por el camino veo también venerables y venerados robles centenarios que en ocasiones el tiempo y las tormentas han dejado reducidos a  escultóricos tocones de los que sobresale, valiente, alguna  terca  rama.  Me llaman particularmente la atención las casonas labriegas, en piedra  sillar, con sus arcadas de medio punto, sus paredes blasonadas y sus balcones cuajados de geranios.
  

                Las aldeas se van sucediendo y hasta aquí llegan caminos asfaltados de los que procuramos alejarnos. Nuestros pasos retumban en las piedras del camino y el ladrido de un perro inquieto alerta a su vecino que parece querer  transmitir su mensaje de precaución al siguiente.  No pasamos desapercibidos,  los perros al menos vigilan nuestro  paso.


                Agradecemos la parada cerca de Proaño, el cansancio la reclama, el estómago también. A orilla de un arroyo,  en torno a una descomunal  laja de piedra  de varias toneladas que hace de mesa redonda, comemos el bocadillo y miramos hacia las cumbres por las que a esta misma hora caminan entre nubes y nieblas  nuestros compañeros, más jóvenes o en mejor forma.
                Cuesta re-emprender el camino. Se han enfriado las piernas y después de una mañana de continua bajada,  los pequeños repechos se nos hacen  arduas colinas. Mejor no pensar en lo que falta. Hay que dejar que disfrute la vista, que se ensanchen los pulmones, que se apacigüe el oído y se tranquilice la mente. Las piernas descansarán cuando lleguemos a Soto y sentados en la terraza de un bar comentemos con los compañeros esta inspiradora jornada.







22 de octubre de 2015

Alex de Pierre Lemaitre

ALEX
Pierre Lemaitre 2015
Título original: Alex  2011
Traducido del francés por Artur Jordà
383 páginas

Para mí que no soy un experto, la novela  negra de calidad se  refería siempre a los clásicos norteamericanos como Chandler o Dashiell Hammett aunque últimamente algunos novelistas nórdicos como Adler-Olson, Indridasson o Camilla Läckberg empezaban a tener cierto renombre fuera de sus países de origen.

En Francia ha sido necesario  que un escritor de novela negra, hasta entonces a penas conocido fuera del país galo, ganara el premio Goncourt con Nos vemos allá arriba, para que descubriéramos que en realidad es sobre todo escritor de novela negra y para que las mismas se tradujeran y se editaran o reeditaran  en numerosos países incluido  el nuestro.

Alex  es la segunda novela negra de la trilogía que el francés Pierre Lemaitre ha publicado en Francia entre 2011 y 2014 y considero que es una excelente novela del género por varias razones.
El autor  nos sobrecoge con un impactante y brutal secuestro en el que la víctima, una joven y bella parisina  es brutalmente golpeada e introducida en una jaula de madera, su  raptor muere en una persecución  y la policía lucha contra reloj para averiguar  dónde podría esconderse la víctima.  Cuando por fin  dan con el lugar  descubren sin embargo que  la víctima ha escapado.
De forma alterna vamos viendo los esfuerzos de la policía por desentrañar la identidad de la víctima, y por otra  vamos  asistiendo, de forma incomprensible  a la transformación de la joven desconocida de víctima en verdugo. En efecto una serie de personas, sin aparente relación entre ellas mueren asesinadas a mano de la joven  lo que nos obliga a replantearnos  quién es en realidad la víctima y quién el verdugo.

Como en toda novela del género el bueno y el malo, lo justo y lo injusto se difumina, a cada giro brusco de la trama  nos vemos obligados a replantear nuestras premisas iniciales y latente en todo momento permanece la  insoslayable pregunta: ¿por qué?

Los capítulos son cortos, por lo que no vemos el momento de dejar la novela pensando que en el siguiente  comprenderemos por fin el quién, el  cuándo y el por qué. Vamos devorando las páginas y como buen escritor, cuando creemos tener la respuesta, un nuevo giro  hace tambalearse nuestras sospechas.

A parte de la intriga  impresiona la caracterización del trío policial encargado del caso: el raquítico, obstinado y malhumorado comandante Camille Verhoeven,  el dandy, culto, y refinado agente Louis o el  tacaño, casi pordiosero Armand. Sus manías,  sus exabruptos, introducen en el momento adecuado  esa sonrisa que afloja la ternsión  y nos permite seguir desentrañando los enredos de una historia que a estas alturas del libro se ha vuelto un thriller psicológico. En resumen una novela muy recomendable para los que gustan de emociones fuertes  y creen poder desentrañar los misterios de una novela policiaca desde sus primeras páginas.

20 de octubre de 2015

Hoy....¡Cena para 52 !


Desde el mediodía,  los sudorosos y agotados peregrinos que salieron de madrugada de Nájera o de Azofra van llegando a este albergue parroquial del pequeño pueblo de   Grañón, ultimo del camino por tierras Riojanas.  Podían haberse quedado ocho kilómetros antes en la graciosa villa de Santo Domingo de la Calzada, con albergues más cómodos, con  restaurantes y bares para escoger, con la famosa colegiata donde se guarda el gallo y la gallina en recuerdo del famoso milagro del Santo… pero no, dejan atrás la esbelta torre de la iglesia y siguen camino hasta Grañón porque han oído que este albergue es especial.

                Desde luego, lo que lo hace especial no pueden ser las comodidades: escasos aseos y duchas, empinadas escaleras  hasta llegar al tercer piso donde se encuentra la recepción, el salón y la cocina del albergue,  espartanas colchonetas de menos de ocho centímetros de grosor tendidas en el suelo, sin sábanas o mantas para arroparse, y sólo un par de pequeños bares en los que  pasar  la larga tarde  hasta que llegue el momento  trasmitido de boca a oreja a  lo largo del camino:  “En Grañón se hace cena comunitaria  y hay una ceremonia de convivencia antes de retirarse a descansar”


                Es cierto, y por eso he pasado unos días en el albergue de Grañón como hospitalero voluntario para ayudar a mis compañeras  la Italiana Mariarosa, la americana  Lois y a española Paloma.  Disfruté de cada  minuto de mi estancia, de las innumerables subidas y bajadas  de los tres empinados pisos del albergue, barriendo a o diario   pisos y escaleras, disfruté de los viajes a Santo Domingo para hacer acopio de provisiones,  de las comidas varias veces interrumpidas para inscribir a un peregrino recién llegado que le permitiera  elegir  colchoneta  y empezar su merecido descanso, gocé acompañando a los peregrinos voluntariosos  que deseaban echar una mano en la preparación de la cena pelando patatas, limpiando zanahorias o picando cebolla…

                Luego llegaba el momento de la verdad. ¿Cuántos somos hoy a cenar?  Los hospitaleros habíamos hecho nuestra pequeña porra por la mañana, el que se más se acercara  a la cifra exacta  tendría  de premio un postre especial.  Pero ninguno de nosotros pensaba en ese momento en el postre, sino en hacer cálculos de aceite, cebolla, arroz, chorizo o lentejas para que todos los que esa noche se sentaran a la mesa quedaran saciados y pudieran repetir.  Los menús, como no podía ser de otra manera eran sencillos y como los comensales variaban a diario no era necesario  cambiarlos con frecuencia: patatas a la Riojana,  lentejas con chorizo precedidas de una gran ensalada y de un postre un yogur o  pieza de fruta…

                Un cuarto de hora antes de las ocho el salón ya era un hervidero de gente; unos querían ayudar, otros coger sitio  pero con buen humor al final  en unos instantes las mesas estaban puestas, Los platos, y vasos colocados y los  cubiertos  en su sitio.  Apretados pero felices todos esperaban el momento de compartir una cena por la que  habían sacrificado la comodidad de otros albergues del camino. Con una sencilla plegaria y una presentación de la cena y de las personas que la habíamos  preparado, se iniciaba el alegre,  espontáneo e intenso convite donde en segundos los desconocidos se convertían en amigos, los extraños en conocidos y  los comensales en compañeros  peregrinos.  Una vez creado el ambiente propicio, todo lo demás  iba cuesta abajo y el vino de Rioja servido sin avaricia ayudaba en el empeño.  Al finalizar la cena todos echaban una mano para recoger las mesas, fregar, secar y colocar platos y cubiertos. Costaba  creer que en sólo 10 minutos el salón pudiera volver a recobrar su aspecto habitual.

Aún faltaba  una sorpresa: los peregrinos que lo desearan podían reunirse en el coro de la iglesia para asistir a una sencilla y emotiva  reflexión o puesta en común. La primera sorpresa era contemplar el coro iluminado con velas  situadas en los sitiales y el enorme ambón en el centro del coro. En el suelo, una flecha de luz  daba razón de nuestro estar allí.  Un breve testimonio de alguna de las hospitaleras, y luego, una vela encendida iba pasando de mano en mano. El que la recibía podía permanecer unos segundos en silencio, o comentar en su propio idioma  por qué estaba allí, qué suponía para él el camino,  alguien cantaba una balada, otro tocaba una melodía con la guitarra y hubo quien nos estremeció con las limpias notas de una flauta travesera.


                Finalizado el acto, abrazos para todos, mejores deseos para el camino, y mucho  agradecimiento por la acogida.  Por nuestra parte, un poco de nostalgia por no poder cargar la mochila y seguir ruta con ellos.  Nos consolábamos, cuando ya todos estaban acostados,  bajando al bar cercano a tomar una infusión, un café o un chupito, y comentar  las incidencias de la jornada y despedirnos hasta la mañana siguiente en que madrugaríamos para que al levantarse a las 6:30 los peregrinos tuvieran sobre la mesa café caliente y todo lo necesario para un vigorizante desayuno.

17 de octubre de 2015

Conservas caseras




                Estamos en época de peras, manzanas, pimientos y tomates y aunque paso el menor tiempo posible en la cocina, de vez en cuando se alían la generosidad de mi sobrina que me  carga de frutas y hortalizas, la  fiebre de hacer  algo  con las manos y la necesidad de abstraerme  en una faena que ocupe mi mente y me permita evadirme de  mi restringido mundo rural.

                Esta semana me he dedicado a embotar pimientos en aceite y vinagre, preparar peras al vino y en almíbar y hacer compotas de manzana. No se trata de necesidad, ni de afición, ni de golosina y mucho menos de economizar unos euros. Sé de sobra que el viaje hasta León y el consumo de  energía serán mayores que los productos equivalentes comprados en el supermercado. No se trata de eso. 

                He lavado, he pelado, he cortado, he mezclado,  he cocido, he probado, he condimentado, he vuelto a probar, he esperado pacientemente  a que a que el almíbar estuviera a punto de hilo,  que la compota tomara el color y la consistencia  que buscaba,  me he equivocado, he  desperdiciado producto, he envasado y etiquetado  y me siento satisfecho aunque  el fin último de la tarea: disfrutar degustando los productos  sea lo que menos me atrae de todo el proceso. 

                Así las cosas, me pregunto entonces por qué he disfrutado tanto y aunque me podrían sugerir veinte respuestas diferentes creo que en esta ocasión me quedo con una:  el placer de crear con unos ingredientes nobles y sanos algo totalmente nuevo, diferente, pero  cuyo resultado está vinculado doblemente a la calidad de los productos y al esmero, esfuerzo y cariño con el que se han preparado. 

9 de octubre de 2015

Lejos del mundanal ruido


LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO
 Director Thomas Vinterberg
119 Minutos,  2015

Llevaba varios minutos viendo la película “Lejos del mundanal ruido” cuando por fin reconocí  en los fotogramas de la pantalla aquella novela  de Thomas Hardy  “Far from the madding crowd”  que tantos comentarios de texto, análisis de personajes, y ambiguas ensoñaciones me costó  durante mis estudios de Literatura Inglesa hace más de cincuenta años.

De repente me sentí transportado a aquellos lejanos años de Dogmersfield College y a la campiña inglesa que me rodeaba, tan parecida a la de la película, y de nuevo volví a saborear la Literatura con mayúscula, aquella que nos presenta personajes complejos y creíbles, pasiones a flor de piel, contrapuntos sorprendentes  y por encima de todo ello la inexorable fuerza del destino.
He disfrutado de la película y no sé muy bien si ello se debe a que como en toda película inglesa, la ambientación,  el vestuario,  los encuadres son perfectos,   o porque  Carey Mulligan encarna  de
manera soberbia aquella Batsheba Everdene  independiente y libre como una gacela que me fascinaba y me hacía soñar.

No ha debido ser fácil para un director rompedor como Thomas Vinterberg  amoldarse a la sobriedad y al clasicismo inglés, pero la cinta no tiene nada que envidiar a su homónima, de los años sesenta protagoniza por Julie Christie y Terence Stamp.  En pocos minutos  la arrolladora, independiente y obstinada personalidad de la protagonista queda  esquematizada frente  a sus predecibles convenientes o apasionados pretendientes. La sensata y razonable Bathsheba se debate entre tres hombres, entre tres opciones pero cede al impulso irracional  y se pierde aún sabiéndolo porque como dice Hardy en la novela  “Es difícil para una mujer definir sus sentimientos en un lenguaje creado principalmente por el hombre para expresar los suyos”   

La novela de  Thomas Hardy, escrita en 1874 es una novela feminista antes incluso de que se acuñara el término  y supuso su primer gran  éxito literario. Hoy,  en prosa o en imágenes su contenido puede parecernos baladí, hemos avanzado mucho desde entonces, pero  bienvenidas sean películas trabajadas con  semejante elenco de personajes, y con la sobria belleza  de la que hace gala Thomas Vinterberg.


26 de enero de 2015

"Ella que todo lo tuvo" de Ángela Becerra

ELLA QUE TODO LO TUVO
Ángela Becerra
Planeta 2009
Premio Iberoamericano de Narrativa
432 páginas

Propuesto por el Club de lectura, para el mes de enero, ni la autora, ni la novela me eran desconocidos, por lo que he puesto doble empeño en intentar desentrañar sin lograrlo, algunos de los interrogantes de esta novela.

No me cabe duda de que Ángela Becerra es una escritora de éxito. Sus novelas, en todo caso, figuran entre las más vendidas en Iberoamérica. Esta además está galardonada con el Premio Planeta Casa América, si ello quiere decir algo, pero sigo convencido de que se trata de una novela descuidada, escrita por encargo para la ocasión y con muy poco tiempo para madurarla,  revisarla y corregir las abundantes incongruencias  y contrasentidos que contiene.

Seguidora de la corriente de realismo mágico que sus compatriotas  Gabriel García  Márquez  o incluso  Laura Restrepo han sabido  explotar  nuestra autora intenta crear un aura de misterio  a través de  incomprensibles sucesos y personajes tan intrigantes como disparatados y nos presenta  un accidente sin víctimas o un librero enamorado, un restaurador de libros voyeur, o un mendigo que además de poeta y gondolero  es filósofo a ratos.   Pero creo que  introduce su versión de reaslismo mágico sobre todo para introducir  en una narración  inicialmente dramática, un personaje con una potente carga erótica, “La donna di Lacrirma” que se expone disfrazada y semidesnuda a sus admiradores y  les permite que la acaricien sin tocarla  y hablarle sin recibir respuesta alguna.  Por este medio, que no aporta al relato nada salvo poéticas citas de autores consagrados,  la escritora eleva el tono erótico  de la novela y se explaya  en un lenguaje lírico sensual que es su marca de identidad más conocida.

Recorrida buena parte del libro y después de un interés inicial por una intriga que parecía presentar  interesantes posibilidades,  el libro se pierde  en historias paralelas que poco o nada tienen que ver con el argumento inicial y que lejos de arrojar  pistas confunden  y distraen al  lector. Es como si además de cumplir con un encargo tuviera que cumplir con un cierto número de páginas  

Lo que podría ser una novela que nos hace reflexionar sobre la pérdida y la soledad, sobre la inspiración y sus motores, sobre la realidad y la imaginación, y las páginas iniciales así lo hacían presentir: Ella, una escritora de reconocida fama que pierde a su marido y a su hija en un accidente de  tráfico y no puede volver a escribir una sola línea, queda  orillado  y  nuestra  escritora, Ángela Becerra nos  confunde con los nombres, y lanza dudas sobre la veracidad de todo lo que nos ha venido contando.
No dudo de que Ángela Becerra es una buena escritora, capaz de describir emociones y sentimientos y utilizar con maestría un lenguaje lírico sensual lleno de color y de imágenes impactantes, pero a esta novela le sobran  argumentos subyacentes y por consiguiente muchas páginas.  No obstante y por concluir en positivo  me quedo con  una cita  de la novela:

“¿Sabe que es la pérdida? No tener a nadie por quién luchar, nadie con quién discutir cosas tan tontas y superfluas como si el día amaneció gris o soleado, qué libro vale la pena leer, qué ver en la tele, qué cena preparar;  preguntar y no obtener respuesta . Despertarse sin objetivo alguno, sentir la presencia invisible del ser amado en todos sus objetos, en todos sus lugares y no poder acceder a él de ninguna manera porque su cuerpo desapareció”.

28 de septiembre de 2014

El Buda de Oro del templo Traimit Witthayaram


Por fin he podido visitar en Bangkok  el Templo Traimit Witthayaram que alberga la mayor estatua de Buda construida en oro macizo.
Fundida hace más de setecientos años, esta imagen de Buda sentado en posición de rechazar a Mara está diseñada estilo Sukhotai  y como todas la imágenes de esa época  presenta a un Buda de rostro sereno, lóbulos de las orejas grandes,  sonrisa a penas sugerida y un aspecto general de profunda serenidad.


Pero lo que de verdad es extraordianrio es el material con el que está construida:  5, 5 toneladas de oro macizo  para una estatua que mide 5,20 metros de altura sobre una base de 3,77 metros.  Se estima que su valor crematístico supera los 30 millones de libras Esterlinas pero su valor cultural y  religioso  para Tailandia y para el Budismo es incalculable.

Originalmente, para evitar  la codicia del enemigo, particularmente en aquella época de frecuentes guerras entre Tailandeses y Birmanos y estatura fue recubierta de estuco y se la colocó  durante el tercer reino Chakkri  como estatua principal  en  el edificio principal del templo Choti-naran  o Templo Phrayakrai  en el distrito  Yannarawa de   Bangkok. 

Incomprensiblemente, con el paso del tiempo se perdió la información sobre la verdadera naturaleza de la estatua y el templo que la albergaba, desafectado de su uso religioso fue cedido a East Asiatic Company en 1931 para  ampliar sus actividades madereras a orilla del río.  Antes de iniciar la actividad febril la Comisión  Religiosa  procedió al traslado de la estatua  al templo Traimit Witthayaram  donde se encuentra actualmente.  Pero no fue hasta 1955  en su segundo y definitivo emplazamiento en  el templo, cuando  al izarla con una grúa  las cuerdas que la sujetaban cedieron, cayó al suelo, saltó el estuco, y asombrados pudieron constatar  que la anodina estatua de yeso  era en realidad una estatua de oro macizo.  Restos del estuco que recubría la estatua y numerosas fotografías son pueden verse en el museo contiguo al templo.       

Me pregunto desde hace tiempo que tiene un templo budista que lo hace tan diferente de pongamos por caso una iglesia católica.  No tengo una respuesta concreta pero desde luego una marca distintiva del templo budista es que es un lugar habitado.  Mientras que la iglesia  permanece cerrada la mayor parte del día, el templo es un lugar de continuo trasiego de gente que vienen a rezar, a hacer ofrendas, a vender, a comer, a sentarse, y ello sin que haya una intervención directa  y ejemplarizante de los monjes  que atienden a su meditación y sus rezos  casi siempre  salvo   de espaldas a  los fieles devotos.



26 de septiembre de 2014

อำลานักเรียนปราณมาณี Goodbye to the students of Pranmani Adiós a mis alumnos de Pranmani


เมื่อวานนี้ผมมีช่วงเวลาที่ยากมากที่กล่าวคำอำลาให้กับนักเรียนของโรงเรียนลาซาลในสังขละบุรี  มันเป็นการยากมากเพราะความปรารถนาอย่างจริงใจที่จะได้เห็นฉันกลับมาในหมู่พวกเขาโดยเร็วที่สุดเท่าที่เป็นไปได้  อีกครั้งหนึ่งฉันตระหนักดีว่านี่ความพยายามเล็ก ๆ ที่คุณทำเพื่อเด็กที่ได้รับและคำตอบในทันทีและความรัก  ผมเชื่อว่าผมได้รับจากพวกเขามากขึ้นกว่าที่ฉันได้ให้  และความประทับใจของหนี้ต่อพวกเขานี้ทำให้คุณรู้สึกมากยิ่งขึ้นไม่เต็มใจที่จะหายไป  คำทักทายของพวกเขาในตอนเช้าให้ความสนใจของพวกเขาในชั้นเรียนใบหน้ายิ้มของพวกเขาและความตั้งใจที่จะร้องเพลง, เล่น, ทำซ้ำหรือสอดคล้องกับความต้องการของคุณเป็นสิ่งที่ฉันจะไม่มีวันลืม


Yesterday I  had  a  very difficult time saying goodbye to my students of La Salle School  in Sangklabury.  It was even more so difficult because their sincere wish to see me back among them as soon as possible.  Once again I realize that here, any small effort you do for the children  gets and immediate  and affectionate answer.  I am convinced that I have received from them much more than I have given and this impression of debt towards them make you  feel even more reluctant to go away. Their morning  salutation, their attention in class,  their smiling faces, and their willingness to sing, play , repeat  or comply with your requirements is something  I will never forget.


Ayer me costó despedirme de mis alumnos del colegio La Salle de Sangklaburi.  Y fue tanto más difícil al constatar su sincero y afectuoso deseo de verme pronto de nuevo entre ellos. Una vez más constato que cualquier esfuerzo, por pequeño que sea que hacemos por estos niños, recibe una respuesta de afecto inmediato.  Estoy convencido de que he recibido mucho más de lo que he dado y esta impresión de deuda hacia ellos me hace tanto más difícil la despedida.  Su saludo matinal, su atención en clase, sus rostros sonrientes, su disponibilidad para cantar, jugar, repetir o cumplir con cualquier petición es algo que nunca olvidaré.

23 de septiembre de 2014

อำลานักเรียนโรงเรียนไม้ไผ่ Adiós, niños de la Escuela de Bambú, Farewell Bamboo School Children


เมื่อวานนี้ฉันให้คุณชั้นสุดท้ายของฉัน  มันไม่ใช่เรื่องง่ายที่จะบอกลา  มันก็ไม่ง่ายที่จะบอกว่าดีมากที่คุณได้กระทำกับผมและเท่าใดว่าผมได้เรียนรู้จากคุณ และเท่าใดมีความสุขในการช่วยให้คุณกับภาษาอื่นเพื่อเพิ่มในรายการของคุณ
บางท่านเป็นพยานของการเข้าชมของนักเรียนบางคนที่ผมยังสอนภาษาอังกฤษเป็นเวลานานเป็นห้าสิบปีที่ผ่านไปแล้ว   ผมรู้สึกมีความสุขมากและในเวลาเดียวกันนิด ๆ หน่อย ๆ คิดถึง  เพราะพวกเขาแสดงว่าสิ่งที่ผมทำมานานแล้วและสิ่งที่ฉันได้พยายามที่จะทำตอนนี้เป็นสิ่งที่ดี
ฉันหวังว่าคุณจะยังคงเป็นนักเรียนที่ดี  ดูแลที่ดีของโรงเรียนต้นไม้ของพืชและสวนของคุณในขณะที่คุณได้ทำมาจนถึงตอนนี้  ให้มันสะอาดและสวยงามและมีความสุขมากในเวลาเดียวกัน   พระเจ้าอวยพรคุณ

Yesterday  I gave you my last lesson and it was not easy to say good bye. It was neither easy to say how much  good you have done to me, how much I have learned from you  and how happy  I have been  helping you with another  language  to add to your  list.
Some days ago, some of you were  witnesses of the visit  of some students to whom I also taught English  as long as fifty years ago. I felt very happy and at the same time  a little bit nostalgic because they  showed me that what I did long ago and what I have tried to do now was a good thing.
I wish you continue being good students, take good care of your school, its trees, plants and gardens as you have done until now.  Keep it clean and beautiful  and  be very happy  at the same time. God bless you.

Ayer os di la última clase y no me fue fácil deciros adiós, ni deciros tampoco todo el bien que me habéis hecho, lo mucho que he aprendido de vosotros, y lo feliz que he sido  ayudándoos con  un idioma más en vuestra ya abultada lista.
Hace unos días algunos fuiste testigos de la visita que me hicieron en vuestra escuela alumnos  a los que también había enseñado inglés nada menos que hace cincuenta años.  Me sentí muy feliz  y al mismo tiempo nostálgico porque me demostraron  que lo que hice entonces y lo que he tratado de hacer ahora  está bien.
Deseo que sigáis siendo buenos estudiantes, que cuidéis de vuestra escuela de sus árboles, plantas y jardines como lo estáis haciendo, que la mantengáis limpia como y bonita.  y que haciéndolo  seáis muy felices. Que Dios os Bendiga


18 de septiembre de 2014

Wat Phra Dhammakaya


Congregar  a más de diez mil personas para  meditar,  dar limosna e instruirse en la doctrina  Budista no es una pequeña  hazaña,  hacerlo domingo tras domingo  y en ocasiones llegar a congregar a más de 100.000 fieles  y 7.000 monjes es algo que  merecía la pena investigar, sobre todo cuando  la simple mención de  Wat Phra Dammakaya suscita entre los tailandeses  instruidos una avalancha de comentarios, a favor unos y muy  críticos o incluso  acusadores otros.

Lo primero que llama la atención  evidentemente es el gigantismo.  Necesario si se tiene en cuenta  la cantidad  de personas que  tiene que albergar;  en ocasiones durante  más de  veinticuatro horas. Es necesario  hacer un esfuerzo de imaginación  y pensar en  cinco estadios de futbol uno al lado del otro,  para hacerse  una idea  de las dimensiones de esta gigantesca  obra de más de 1000 millones de Dólares  en una finca de 400 Hectáreas. 

Es casi natural que uno se ponga a pensar  y se pregunte  ¿de dónde sale tanto dinero? y sobre todo ¿quién controla las finanzas de una organización de tamaña  envergadura?  En mi visita tuve la oportunidad de entrevistarme con el  Venerable Phra Kittipong Hemawango, Director de Relaciones Internacionales y ante mi asombro ante las dimensiones de las edificaciones y el coste  resultante, sencillamente me contestó que era la obra de todos los fieles budistas que cada domingo vienen al templo y depositan sus limosnas.  Eso es precisamente lo que algunos critican: la insistencia en  dar limosnas, como manera de “Tham Boun”  (hacer  buenas obas)  y hacerse perdonar  los pecados.

Que nadie sin embargo se espere aquí  la grandiosidad de una  catedral, o el lujo de cualquier palacio.  Miles toneladas de hormigón y enormes pabellones  de cemento vista para  poder  sentar  bajo cubierto, con las  piernas cruzadas y sin apretujarse  (se necesita espacio vital para meditar)  a miles de personas  que  a través de una perfecta megafonía  escuchan al monje  que dirige la Asamblea aunque debido a la distancia  no lo puedan haber salvo a través de pantallas  estratégicamente  repartidas.

Lo más llamativo  del conjunto son unas pocas esculturas y dos estupas en  forma de  cono aplastado y escalonado  y frente a ellas,  grandes explanadas  rodeadas  por  tres costados de  una estructura  de cemento, de dos pisos  que sirve  de albergue, de claustro y de aparcamiento subterráneo.  En las estupas  se colocan los monjes, y el color azafrán de  sus  ropajes  da continuidad  al color oro de la redondeada cúpula.  En la explanada se sientan y rezan los fieles,  todos vestidos  de blanco en señal  pureza de intenciones. El dorado  de la  Estupa mayor  es consecuencia de  las 300.000 estatuillas de Buda que la adornan.

No tengo una idea muy clara de lo que puede ser verse envuelto en una semejante multitud orando o meditando, pero  algo me dijo el monje que me dejó pensativo: “Meditar  solo está bien.   Meditar en grupo  es además beneficiarse del permeable flujo  de paz, energía  e intuición  que se desprende del colectivo  que te acompaña en la meditación”.

Por eso es preferible visitar el lugar un domingo temprano. Sin fieles estamos ante  bloques de cemento sin alma.  Para evitar volverme con esa impresión es por lo que quise contactar con algún monje  que me explicara el proyecto.  Al parecer todo es consecuencia de una escuela de meditación re-descubierta y restaurada por  Phra Mongkolthepmuni   y su discípula  la monja budista Khun Yai Maha Ratana Upasik.  El número creciente de files budistas que venían a ellos para aprender a meditar  según la Escuela  Dhammakaya   es lo que ha hecho que  el proyecto original  que apenas  cubría  30  hectáreas   se haya ido desarrollando hasta las enormes proporciones que  lo convierten en el templo budista mayor de Tailandia y probablemente del mundo.







10 de septiembre de 2014

Historia de Khun Chang y Khun Phaen


Khun Chang Khun Phaen es un poema épico que surge de leyendas populares y se convierte en una de las obras clave de la literatura tailandesa.  Chang and Phaen son los dos protagonistas y sus nombres van precedidos  de Khun  para designar un título  feudal   de poco rango   concedido a los  hombres de armas.   La historia se refiere al clásico triángulo amoroso  que acaba en tragedia.   Khun Phaen,  pobre pero galante  y Khun Chang, rico pero feo   compiten desde la niñez y durante más de cincuenta años  por los favores de la hermosa Wanthong .  El desafío  incluye dos guerras,  varios raptos,  un amago de rebelión, una idílica estancia en el bosque  dos juicios ante los magistrados  y una ordalía, prisión y traiciones.  En última instancia, el Rey condena a muerte a Wanthong  por su indecisión a la hora de elegir  pretendiente.  

El poema fue escrito a principios del siglo XIX pero no apareció en forma escrita hasta la segunda decena del siglo XX. Como tantas obras de origen popular, ésta está cuajada de acción, y llena de heroísmo, romance, pasión, sexo, violencia, magia y horror  entremezclados con  fragmentos de inigualable belleza lírica.  En Tailandia la historia de estos dos personajes es universalmente conocida y los escolares aprenden de memoria  y recitan trozos importantes de este  poema que está al origen de numerosas canciones,  refranes t dichos populares. La historia de Khun Chang Khum Phaen dio origen a un nuevo género literario en Tailandia que bajo el nombre de Sepha se refiere a  poemas  recitados de forma melódica acompañándose de unos palillos para  marcar el ritmo  un poco al estilo de las coplas o romances de ciegos.

Khun Chang, Phlai Kaeo (que recibiría luego el título de  Khun Phaen), y Nang Phim Philalai (que más tarde cambiará su nombre por el de  Wanthong) son amigos desde la niñez en Suphanburi.  Khun Phaen es  apuesto e inteligente pero muy pobre porque el rey mandó ejecutar a su padre y se apoderó de todas sus propiedades. El joven entra en un monasterio como  novicio, y se convierte en un experto en artes militares  pero también en el arte de utilizar las pociones  mágicas y filtros amorosos.  Khun Chang es feo y estúpido pero rico y con muy buenas relaciones en la corte de Ayuthaya.

A los 15 años Phim es la niña bonita de Suphanburi.  Ella se encuentra con Phlai Kaeo cuando  deposita su ofrenda en su cuenco de las limosnas durante la fiesta de Songkran  (Año Nuevo). Salta la chispa y pronto  comienzan  una  apasionada  relación amorosa  que mantiene  al  joven novicio yendo y viniendo entre el templo  y el dormitorio de la bella  muchacha.

Khun Chang se enamora igualmente de Phim y compite por sus favores utilizando su riqueza y su estatus.  Llega hasta ofrecer a la madre el  peso en oro de la  muchacha, pero  ésta  lo rechaza y  se casa con  Phlai Kaeo.  Khun Chang  entonces  intriga para que el rey envíe a  Phlai Kaeo  en una misión militar  y luego  propaga en  bulo de su muerte.  Cuando  Phlai Kaeo retorna victorioso, Khun Chang  intriga nuevamente para que sea desterrado de Ayuthaya por negligencia en su  servicio  al rey.

Phim (ahora ya  Wanthong) se resiste a los avances de  Khun Chang. Pero cuando  Phlai Kaeo (ahora  Khun Phaen)  vuelve de la Guerra con una segunda esposa,  la joven  mantiene  con su marido  una pelea de celos   y se va a vivir con  Khun Chang que le dedica toda su devoción y la colma de las comodidades que le permite  su riqueza.

Laothong, la segunda  mujer de  Khun Phaen  es llamada a palacio por el rey y  Khun Phaen  lamenta entonces el haber abandonado a su primera esposa.  A  cubierto de la noche  asalta la casa de Khun Chang   y se lleva a  Wanthong  que en un principio se  resiste a abandonar  su cómoda existencia, pero la pasión entre ambos vuelve a  encenderse y   huyen  al bosque donde pasan  una idílica pero frugal  temporada.
Khun Chang  informa al rey de que  Khun Phaen  está preparando una rebelión.  Khum Phaen  derrota al ejército enviado por el rey para arrestarlo  y mata a dos de sus oficiales.  Entonces  el rey  proclama un edicto para  que sea  apresado.  Cuando   Wanthong  anuncia a su marido que está embarazada,  éste  decide abandonar el bosque y entregarse a las autoridades.  En el juicio, los cargos por sedición que pesaban sobre él  se demuestran  infundados  y Khun Chang   debe pagar una multa considerable.

Khun Phaen enfurece al rey al reclamarle  a  su segunda mujer  Laothong. Lo encarcela y deja que se consuma en prisión durante cerca de doce años.  Es el momento  que  Khun Chang aprovecha para raptar  de nuevo a  Wanthong  y llevársela con él  a  Suphanburi.

Wanthong  da a luz a  Phlai Ngam,  el hijo de  Phaen.  When Phlai Ngam  tiene ocho años , Khun Chang intenta asesinarlo pero  Phlai Ngam  se escapa y se va a vivir  con su abuela  en Kanchanaburi  que le educa utilizando la biblioteca  de Khun Phaen.

Los reyes de Chiengmai y de Ayuthaya  se pelean por la mano de la hermosa hija del rey de Vientiane y Phlai Ngam, el hijo de Khun Phaen so ofrece voluntario para liderar el ejército que se dirige hacia Chieng Mai al tiempo que  suplica y consigue la liberación de su padre.  Ambos capturan al rey de Chieng Mai y regresan de Vientiane con la hermosa princesa  y un gran botín de guerra. Khun Phaen  recobra su título de caballero y es nombrado  Gobernador de Kanchanaburi mientras que su hijo  Phlai Kgam es nombrado Phra Wai, es decir  Jefe de los Pages Reales.

 Khun Chang se emborracha en la boda  del  joven Phra Wai y la vieja rivalidad con su padre renace de nuevo.  Phra Wai  rapta a su madre Wantong  de la casa de Khun Chang y le pide que suplique al rey  su intervención.  En el juicio que sigue,  el rey le pide a Wanthong que decida entre Khun  Chang y Khun Plaen. Ella enmudece incapaz de decidirse. El rey entonces  ordena que sea ejecutada.  Phra Wai suplica al rey  para que revoque la sentencia  pero  cuando el rey otorga su perdón,  el verdugo acaba de ejecutar la sentencia.

7 de septiembre de 2014

Lecciones de solidaridad



Re Re Mon es una  alumna  primer año de primaria. Últimamente ha faltado a clase con frecuencia  e incluso algunas de sus compañeras  nos han dicho que ha dejado definitivamente la escuela.  Acompañados por el  profesor Jae decidimos ir a visitarla a su casa en el pueblo  Mon de Rai Oi.  Oficialmente Rai Oi  está en suelo birmano y hay soldados tailandeses que controlan la entrada y salida al pueblo pero en esta zona la cuestión de fronteras es siempre algo permeable porque sus habitantes más que birmanos o tailandeses se sienten sobre todo Mon.

Re Re Mon vive con  un abuelo.  Su padre y su madre se separaron  y la niña no ha vuelto a verlos.  El padre  que al parecer trabaja en Bangkok envía, los meses que se acuerda, 500 o  1000 baht para  el mantenimiento del abuelo y de la niña. (12 o 24 Euros).  Viven a  orilla del pueblo en medio de una plantación de caucho.

 La cabaña en la que viven no tiene puertas y sólo le quedan dos  de sus cuatro paredes.  El tejado es de chapa ondulada pero con no pocos agujeros. Solo hay un jergón y una mosquitera  apolillada  y comparten una sola manta para protegerse del relente de la mañana.  Habitualmente este tipo de cabañas suele tener un pequeño  chamizo exterior que  sirve de retrete pero  ellos  tienen que perderse entre los árboles para hacer sus necesidades.  El abuelo está a menudo enfermo. Sospechamos que tiene malaria,  y la niña cuando no está enferma ella también, tiene que quedarse a cuidar del abuelo  lo que explica sus frecuentes ausencias.   Ninguno de los dos ha ido al hospital  por falta de dinero, y a  todas luces pasan hambre. 

Volvemos a visitarlos unos días más tarde aportando ayuda económica para que puedan acercarse al hospital y de paso les entregamos un saco de 20 kgs. de arroz. Lo más interesante de esta segunda visita es que nuestro compañero profesor, se compromete con algunos de los alumnos a venir el fin de semana siguiente para construir un pequeño retrete para la pequeña Re Re Mon y su abuelo.


Aplaudimos la idea, y ofrecemos la financiación necesaria, pero dejamos la realización del proyecto enteramente en manos del profesor.  Aunque se suman otros profesores al proyecto, cuando al domingo siguiente vamos a verlos  constatamos que están sobredimensionando la obra y  que tienen poca idea de carpintería pero es su proyecto y lo que no debemos hacer de ningún modo es intervenir.  En este trabajo,  profesores y alumnos se sienten solidarios y orgullosos de lo que están haciendo y nosotros nos sentimos orgullosos con ellos. No tardan en reconocer sus errores, pero  nosotros los minimizamos.  En esta ocasión, además de ayudar a una niña en peligro, hemos hecho algo más importante, hemos involucrado a otros en la tarea y les hemos dejado libertad para equivocarse.  Muchos otros alumnos viven en situaciones parecidas, sin aseo, en casas que se vienen abajo, sin agua potable, etc.  Cuando se enfrenten a una nueva tarea  estamos seguros que se se acordarán  de los fallos de ésta, corrijan  y se sientan cada vez más orgullosos de  ayudar  a  otros aún más necesitados que ellos mismos.




3 de septiembre de 2014

Finanzas bajo Escrutinio


Hace unas semanas las prestigiosa revista norteamericana Fortune publicaba un extenso y elogioso artículo sobre las finanzas de la  Iglesia Católica y la ingente labor que el  Papa Francis está realizando para  despejar el oscurantismo que hasta ahora las envolvían,   restablecer la credibilidad y las buenas prácticas de la Banca Vaticana y para cambiar por laicos  a los miembros de la curia que hasta ahora  se encargaban  de gestionar  su contabilidad.

El Empeño del Papa es encomiable  y aunque todo no  está terminado, según Fortune se estarían dando los pasos correctos  hacia una mayor transparencia.  Esperemos que el ejemplo  que da a la Iglesia Católica el Papa Francis cunda también   y  desciende  a los niveles de diócesis y parroquias.  ¿Son igual de transparentes  que lo intenta ser el Papa Francis?  Y las Órdenes y Congregaciones religiosas?  ¿Quién controla su contabilidad? Que sabemos de las cuentas  y finanzas de  Organizaciones como  Jesuitas, Opus Dei, o ursulinas?

Curiosamente en el  Bangkok Post del lunes  aparece una curiosa encuesta sobre  el dinero  de los templos budistas.  En un país donde  el budismo es la religión oficial del país y practicada  de forma activa por más del  90% de la población  leo  sorprendido el siguiente titular: ”Una encuesta señala que los budistas desean la  transparencia  contable de sus templos”.  La encuesta señala así mismo que   los templos y sus monjes debieran declarar sus  bienes    aunque dichos bienes  estén  exentos de  pagar  impuestos.

En concreto , en dicha encuesta realizada entre 1254 budistas de diversos niveles de educación y ocupación sólo un 10,6 % cree  que los templos  llevan sus cuentas de forma transparente frente al  58,2% que cree todo lo contrario.  Cerca del 87,2%  cree que los templos debieran estar obligados a declarar anualmente sus bienes ante La Oficina Nacional del Budismo.  y un 78% cree que los monjes debieran hacer lo mismo  por razones de transparencia.  Algunos de los encuestados creen  que los templos  están cayendo en el  mercantilismo y que  estas declaración de bienes contribuiría a que prevaleciera la transparencia.  Cuando se preguntó a los encuestados  si las diversas formas de limosas y donativos  debieran estar sujetas  al pago de impuestos  un mayoritario 82,8 % se declaró contrario a la medida mientras  el resto contestó afirmativamente o se abstuvo de contestar.

Como vemos, en todos los sitios se cuecen habas,  esperemos que muy pronto la Iglesia Católica abra puertas y ventanas y ventile los rincones  oscuros de algunas de sus arcaicas instituciones.  Al menos servirá para acallar a los ignorantes que hablan de las fortuna de la iglesia confundiendo  los tesoros arqueológicos  patrimonio de los lugareños cuando no de toda la humanidad,  con el dinero con el que a veces  malviven esos curas de parroquia  que tanta ayuda  y consuelo  aportan a los más desheredados de la fortuna.




22 de agosto de 2014

Camboya y las Ruinas de Angkor Wat

Estoy  lo suficientemente cerca de Camboya y de sus famosas ruinas de Angkor  como para desaprovechar la ocasión de acercarme a visitarlas. Por fin he cumplido con mi propósito y pese a pequeños  inconvenientes de masificación estoy plenamente colmado

El País
Camboya es un país pobre que se recupera a marchas forzadas de 20 años de atrocidades y locura bajo el Régimen Pol Pot entre 1970 y 1999.  Por establecer un baremo de comparación, creo que podría decir que   la   Camboya de hoy  me recuerda la Tailandia que conocí  la primera vez que la visité hace 50 años.
Camboya es un país agrícola, con una inmensa zona  central dedicada al cultivo del maíz.  El Río Mekong  y el Lago Tonle Sap,  que con sus 150 km de longitud y 70 de anchura es  el mayor lago de agua dulce de Asia, se combinan para mantener  al país tan bien irrigado que en ciertos lugares pueden obtener hasta tres cosechas de arroz al año.
Camboya se recupera rápidamente gracias a las inversiones de sus vecinos  en particular  Vietnam, Japón y Corea.   Por otra parte,  sus cerca de cinco millones de turistas al año para una población de 14 millones son una importante fuente de divisas y  motor de  desarrollo y de modernización. 

            La Cultura
            Salvo las ruinas, poco queda del antiguo Imperio Jemer  influenciado por la cultura India y por la religión Hinduista floreció entre los siglos IX y VI de nuestra era.  Las diferentes  dinastías que se sucedieron en el trono Jemer, no solo adoptaron el hinduismo como religión oficial sino que basándose en las escrituras sagrada de la India, el Pali y el Sanscrito,  desarrollaron una escritura que serviría posteriormente de base para otros idiomas como el laosiano o el tailandés. 
                En su época de prosperidad, los diferentes reyes  Jemer, utilizaron los templos  para  exaltar a los dioses del panteón Hindú:  Shiva, Vishnú y Brama,  Emisario de los Dioses  que habitan  en el Monte Meru de la India, y puesto que el Rey no puede  desplazarse  con frecuencia  allí  para conferenciar con ellos,  nada mejor que  construir templos  que con sus  terrazas escalonadas y sus Cúpulas o “Prang”   imitando las
cumbres del  Monte Meru  hicieran más atractiva la venida de los dioses  al reino Jemer.  Pero  los templos eran también símbolo de riqueza y de poder, al tiempo que palacio y panteones reales.  No es pues de extrañar que se multiplicaran los templos con cada nueva dinastía puesto que se trataba no sólo de marcar  poderío sino también  dar  digna sepultura  a los ascendentes  del nuevo monarca.  Es así como en una zona  de aproximadamente 40 kilómetros cuadrados, al norte del  Gran lago, han aparecido las ruinas de unos 200 templos. 
          Los Templos
Por razones no del todo esclarecidas,  tras un período de luchas con  sus vecinos de Tailandia ocupada entonces por los Mon,  los Reyes  Jemer abandonan  la capital  Angkor  y se desplazan hacia el Sur  para fundar  la actual capital  del  país: Phnon Phen. Más extraño aún es el hecho de que no sólo la nobleza sino toda la población abandonara  la antigua capital y dejaran que  palacios y templos  desaparecieran  al cabo de los años bajo la insaciable voracidad de la naturaleza y  sofocante abrazo de la selva.
Aunque no es del todo cierto que se perdiera el rastro de la ciudad,  sí es cierto que no es hasta el siglo  XIX que los países occidentales y en particular Francia que ha tomado Camboya como colonia, empezaran  a  descubrir  aquellos gigantescos templos de piedra gris descoyuntados por las raíces de los árboles, sepultados por sus ramas, silenciados por el  monótono bullir de la naturaleza.
Desde entonces diferentes programas internacionales luchan por recuperar  y restaurar el antiguo esplendor de Angkor.  Declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad  en 1992, muchos de los templos lucen  ya sus  ruinas despojados de la asfixiante maleza.  Como ilustración, dejo aquí mis  impresiones  de la visita  a cuatro de estos templos.
Bangteay Srei.  
Es probablemente el que mejor conserva el detalle de las esculturas originales. Construido con piedra rosa  menos friable que la de otros templos,  es también el más luminoso. Llama la atención el tamaño casi miniaturesco de algunos de los edificios pero sobre todo la belleza  de la filigranas esculpidas en los dinteles de las diferentes “Gopuras” (Puertas) que dan acceso a los recintos. Me indigna  la decapitación  salvaje de algunas esculturas y el inútil destrozo de los saqueadores de tesoros arqueológicos.
Ta Phrohm
Es probablemente el templo que mayor sobrecogimiento y admiración suscita. Aunque se trabaja  en su conservación, no se le ha despojado de los árboles, ramas y raíces que lo abrazan y lo estrangulan. Algunos de sus rincones han sido inmortalizados por el cine y cómo no, siempre hay cientos de turistas  queriendo repetir la escena, pero prefiero sentarme en una esquina para contemplar   y admirar a un tiempo  árboles y esculturas en una  imposible  simbiosis, el abrazo desesperado e imposible de piedra y madera.
Bayon
Construido  aproximadamente en el año 1200 por  Jayavarman VII es uno de los templos más enigmáticos de Angkor.  Iniciado como templo hinduista, pasa a ser  templo budista y  posteriormente Panteón Real.  La laberíntica construcción  de la que sobresalen numerosos “prangs” con caras esculpidas  (probablemente representando a Brama, el dios de la cuatro caras)  es desconcertante pero me quedo con  el muro recubierto de bajorelieves en que se describen  pasadas hazañas y sobre todo con las graciosas “ apsara” o bailarinas  sagradas que por parejas adornan las columnas del atrio principal.
Angkor Wat

Es el mayor templo del mundo. Construido por la dinastía Suryavarman en el siglo XII, casi en paralelo a las catedrales góticas europeas, fue además de templo una ciudad en sí misma donde vivían cerca de 22.000 almas.  En  un recinto cerrado de cerca de 80 hectáreas, la construcción central  de más de 300 metros de lado, se eleva en terrazas sucesivas  imitando  la Cadena Montañosa del Meru, sede de los Dioses  y sus tres torres principales representan al Panteón hindú  siendo la principal y la más ancha la dedicada al dios Vishnú.  Todo es grandioso en este templo e ingente el trabajo de conservación que se está llevando a cabo.  El templo cuenta con más de 2000 estatuas de “apsaras” (bailarinas sagradas).  Yo me he detenido intentando descifrar las escenas del Ramayana esculpidas en piedra a lo largo de más de 600 metros   en las paredes de de la tercera Galería.

La visita me ha sabido a poco. He quedado con hambre de más, pero también con un cierto hartazgo de turismo masificado.  La atracción y la afluencia indiscriminada de visitantes  puede convertirse en último término en un peligro para la supervivencia de los monumentos si no se encauza  su flujo a través de pasarelas que nos alejen de las esculturas, las tallas y bajo relieves.