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17 de junio de 2018

Atardecer en la punta del Dichoso





Me siento ausente, lejano, perdido en un mundo de quimeras.
Me escucho y mis pensamientos  suenan huecos, sin eco, y sin melodía.

Se acerca el crepúsculo, pero el sol aún se resiste,  
se niega a zambullirse y desafiante me hiere la vista.
            
La mar, pradera azul y oro en la que sus rizos apenas se estremecen, 
percibe resignada, pero aún lejana, la sábana blanca de la bruma 
que  muy despacio se acerca.
            
Los bañistas ya se han ido, pero aún quedan en el agua 
esos tritones de coraza negra  que inermes ante el frío de la tarde 
amagan algún salto, y a veces, por fortuna, cabalgan durante unos metros
el dorso de una ola desprevenida..

Una gaviota planea y traza un gran círculo en torno a la Punta del Dichoso. 
Sus dominios están seguros y terminada la ronda 
se lanza en flecha hacia las olas pero les tiene cogida la distancia  
y como si sólo se bañara en la espuma de su espuma  
surge disparada, en magnífica parábola hacia el azul del cielo.

Hay más paz en el ambiente que en los rincones oscuros de mi cabeza.. 
Cierro los ojos, trato de acallar la estridencia de esa música interior, 
pero  los pensamientos, alborotados, ruidosos, se entrechocan
 y no me dejan oír el suave murmullo de la tarde.

14 de diciembre de 2010

Hospitalero en el Camino de la Plata

La noche cae sobre la ciudad

La noche cae sobre la ciudad
y las luces titilan a lo lejos.
Las campanas de San Lorenzo
llaman a completas.
La luna baila sobre la torre
iluminada de la Catedral
como el punto sobre la i.
Me ahoga el silencio
y la oscuridad me envuelve
en su manto de humedad,
pero no estoy solo
me acompaña tu ausencia
.

14 de julio de 2008

Phrapaiphak

Me marcaste con el fuego de tus labios
silencioso y feliz acepté la derrota.
Nada podía hacer contra tu serena mirada
tu sonrisa perenne desgarró mi coraza.
Nos zambullimos juntos en turbulentas aguas
el lenguaje de gestos ya nada explicaba,
no entendía tu idioma, pero el sonido era dulce
y cuando tu hablabas gorjeaban los pájaros.
Escribiste mil veces tu nombre en mi pecho
pero las letras eran raras y la huella profunda
tropezaba en Phrapaiphak y confundía tu nombre
o me equivocaba de tono y decía un disparate.
A prendí a descalzarme al entrar en tu casa
con manos juntas como si rezara, a tu padre
presenté mis respetos y su mirada fue franca
pero su sonrisa abierta escondía una lágrima.
Te juré mi amor en cuatro idiomas diferentes
pero de los europeos tú ninguno entendías.
Te miré, mi miraste y quedó todo dicho,
mis labios en tu piel escribieron el compromiso.
Evoco hoy tu memoria y te recuerdo con gozo
y repito en voz baja lo que tardé en aprender,
aquel compromiso de amor que suena como
una canción: Phom rak theu

23 de junio de 2008

Sólo nos queda el futuro

Arrogante como una princesa,
viene caminando por la acera.
En su camiseta blanca,
como un provocador tatuaje,
Este extraño mensaje;
“Only the future remains”
- Sólo nos queda el futuro -.
Me provoca su juventud
y su busto erguido y altanero;
me desafía su mirada
y me reta su juventud.
Qué diferente es para los dos
su apabullante mensaje….
Ella camina hacia el futuro
Y tiene la eternidad por delante.
Puede derrochar los días
y navegar rumbo a sus sueños.
Yo atesoro minutos inasibles
que como la arena fina de la playa
se escurren entre los dedos.
Pero no es verdad:
También nos queda lo que fue;
El ayer es mi gran riqueza
Lo sufrido, lo gozado y lo vivido
nutritivo alimento de mi presente
da pleno sentido a lo que soy
y conforma y prefigura lo que seré.

1 de junio de 2008

Necesito la noche para ver las estrellas


Necesito la noche para ver las estrellas
En el clamor de tu ausencia mido mi soledad.
Nos dijimos para siempre y nos pareció muy corto
Nos dijimos adiós y naufragó mi seguridad.
Tú eras entonces mi mar y todo mi horizonte
Yo, el velero loco que se mecía en tus olas.
Con zozobra y temor atravesé las tormentas
y las bellas sirenas no me llegaron a turbar.
Pero un día cruzó mi estela un reflejo de gloria
vanidad y dinero a cambio de dorados sueños,
y la euforia del triunfo acabó con mi libertad.
Leí en tus ojos líquidos amargura y tristeza,
y cerré mis oídos al clamor de tu llanto.
Me condené, estúpido, a un desierto de sal,
a vagar sin rumbo sin brújula ni compás.

11 de mayo de 2008

Ser Agua


Ser agua en el cuenco de tu mano,
ser el aire que inhalan tus pulmones.
Ser yo y llenarte por completo
sin traspasar ninguno de tus límites.
Ser fuego y arder sin brasas,
ser tierra y morir por dentro.
Ser tú que me contienes y das forma
ser tú escribiendo el sentido de mi vida.
Ser mar y besar tu arena,
ser luz y acariciar tu rostro.
Ser nosotros completando nuestra esencia
ser nosotros y mirar hacia adelante
como si no existiéramos.

10 de abril de 2008

Sombras Gaditanas


El sol juega con los reflejos del mar y alarga sus destellos
en esta hora del último ajetreo y del febril trasiego.
Los niños, distraídos y remolones tardan en captar las lejanas voces
mientras las gaviotas se agitan en el aire y en rasante vuelo
escriben sobre las olas últimos y fulgurantes versos.

Son sólo dos sombras anónimas que se reflejan en la pared
mientras leen atentos unos versos de Alberti que celebra este puerto.
Dos sombras que se confunden en un concentrado éxtasis
dos sombras unidas en una misma lectura y recogido goce.
dos cabezas que se acercan y funden por el corazón

Evoco ahora esta imagen con nostálgica y celosa curiosidad,
¿son sus pensamientos tan cercanos como lo fueron sus sombras?
¿caminan de la mano a la luz rojiza del atardecer?
o como el leve roce de las gaviotas en las aguas ¿se rozaron
tan sólo para ahuyentar la soledad o por miedo a desaparecer?

24 de febrero de 2008

Playa de los locos


Me gusta contemplarte
desde el acantilado
pequeña lengua de plata
cortejada por los mares.
Te azotan furiosas las olas
cabalgadas por modernos faunos
vestidos de neopreno.
Llegan a tu limpia arena
exhaustos y anhelantes
cubiertos de blanca espuma
y se postran a tus pies
en sus ritos modernos
pero el rugiente océano
acalla sus plegarias.

20 de febrero de 2008

Catedral de León


Filigrana de piedra y luz
arañada de hielo sol y lluvia
“pulchra leonina”
linterna incendiada de fe
que señoreas sobre la ciudad.
Te contemplo arrobado
mientras tañen tus campanas
y evoco los lejanos años
jugando al escondite entre tus rejas.
Tus muros llevan la llaga de los años
pero la suave penumbra de tus naves
sigue siendo el bálsamo eficaz
que tranquiliza mi alma.