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31 de julio de 2020

La Chica Salvaje de Delia Owens 2019



            La Chica Salvaje, escrita por  Delia Owens, una zoóloga y bióloga de 70 años, con una larga experiencia de trabajo en zonas despobladas y remotas de África,    se ha mantenido durante más de cuarenta semanas en el primer puesto de los libros más leído en Estados Unidos en 2019. La autora nos lleva a la poco pobladas, pantanosas e insalubres costas de Carolina de Norte para contarnos la historia de Kya Clark una niña  que vive con su familia en una destartalada cabaña con una familia desestructurada cuyos miembros, tan pronto como pueden abandonan el hogar huyendo de un padre maltratador y borracho.  Primero los hermanos, luego la madre huyen del hogar. El padre desaparece durante días enteros y la niña malvive recordando lo que cocinaba su madre, o lo que pescaba su padre cuando no estaba ebrio.  Pero una día el padre desaparece definitivamente y Kya, desamparada espera su retorno y sobrevive perdida en los vericuetos de los manglares  de la marisma.  Huye del desprecio y los prejuicios  de la gente del pueblo más cercano y se esconde de los funcionarios que quieren llevarla a un centro de acogida.  Ha aprendido a recoger verduras y mejillones que intercambia por petróleo y otras productos de primera necesidad en una  tienda/gasolinera del pequeño embarcadero que atiende un empleado de color que se compadece de esta  niña abandonada

          Kya no ha ido nunca a la escuela, no sabe leer pero es observadora y conoce cada planta, cada pez y cada recurso de supervivencia que le ofrece el manglar pero se siente irremediablemente sola y le gustaría hablar con niños de su edad, ir a la escuela, sentirse parte de la comunidad.  A medida que pasan los años  otras emociones surgen en ella, descubre la amistad a través del joven Tate, amante como ella de la naturaleza que le enseña a leer, la trata con cariño y le enseña a apreciar el colorido de las aves del manglar  pero la decepciona cuando antepone sus estudios a sus sentimientos. Pero también descubre el egoísmo el abuso sexual y la mentira de otro joven que intenta  degradarla. 

            Kya es una excelente dibujante, y dedica su terrible soledad a observar las aves las plantas, las conchas marinas y pinta sus formas y colores en láminas que un día su antiguo amigo Tate descubre y la convence para las envíe a un editor para las publique, lo que le proporciona de inmediato una cierta popularidad.

            Entretanto un accidente ocurre en las cercanías y ante la posibilidad de tratarse de una homicidio, Kya entra en  la lista de los sospechosos y se ve envuelta en un exhaustivo proceso judicial a pesar de que el día del suceso ella se encontraba en otra ciudad a varias horas de distancia. Muy sabiamente la escritora alterna el proceso judicial  y el lento pero creciente esplendor  de Kya en capítulos alternos cuyo peso específico va variando en detalles y longitud a medida que avanza la historia y el accidente va cobrando cada vez mayor importancia.      
     
            No obstante sería una error  considerar que la escritora quiera recargar las tintas en ese hecho. Para Celia Owens se trata sobre todo de un canto a la naturaleza, a la capacidad de superación al despertar del amor, a la necesidad de pertenencia y a terribles consecuencias de la soledad.  Se trata en resumen de un libro lleno de ternura y sabiduría por parte de una persona que sabe de lo que habla y para quien una pluma de pájaro es algo más que una pluma.

17 de julio de 2020

LA COCINERA DE HIMMLER

La Cocinera de Himmler
Franz-Oliver Giesbert
Alfaguara 2014 
344 páginas

La  cocinera de Himmler de Franz-Olivier Giesbert, sin ser del todo una novela, ni un libro de historia, ni un libro de filosofía práctica, me ha parecido una mezcla de todo ello al mismo tiempo y evidentemente   eso   conlleva necesariamente algunos fallos e incongruencias que se aceptan  con gusto cuando uno se da cuenta  de dónde está  el auténtico meollo del libro.


En efecto, a través de la anciana  Rosa  de 105 años, el autor, a grandes trazos,  pero tan puntiagudos como agujas nos describe la mayoría de las grandes tragedias y aberraciones del siglo XX :  el exterminio de los armenios, la expulsión de los Griegos de Turquía, la Primera Guerra Mundial,  el nazismo, el antisemitismo francés,  el exterminio de los judíos, el marxismo de Stalin o “El gran Salto Adelante” de la gran revolución cultural china.  Utiliza justamente la precisión de los detalles  o la  caricatura que hace de algún personaje para  dar  mayor  contundencia a su relato, como cuando precisa que Santa Hildegarda von Bingen, era experta en plantas curativas, que Santa Sofía de Constantinopla fue Basílica cristiana entre 537 y 1453 o  que el Mariscal Pétain tenía voz de viejo estreñido .  


Amante de los libros, y muy culta, siembra  su relato de citas y de personajes históricos clave  de los que opina sin cortarse: Simone de Beauvoir,  Sarttre, Camus, Giraudoux, Gide, Barrès, Clemenceau, Keats, Kant, Spinoza,  pero nos sigue manteniendo con los pies en la tierra al mencionar a cantantes de la época como Johnny Hallyday o  Scott McKenzie
Rosa, ha vivido lo suficiente para conocer casi todas las  calamidades  del siglo en directo, algo que nos parece sorprendente pero sobre todo ha sacado de ello una gran lección para ella y para los que leemos su historia.  El amor a la vida,  el apego a la naturaleza, las plantas y los animales, el gusto  de las pequeñas cosas,  el vivir el momento, gozar en plenitud de todos los sentidos, disfrutar la sexualidad, deleitarse con la buena mesa, en una palabra un Carpe diem que resume de forma contundente en esta frase de Epicuro: “Apresurémonos a sucumbir a la tentación antes de que se aleje”

7 de julio de 2018

La Transparencia del Tiempo

 Leonardo Padura
Tusquets Editorres
Colección Andanzas
448 páginas

         Leonardo Padura  es para mí un reciente  y grato descubrimiento  de la literatura latinoamericana actual.  Había oído hablar de su magnífico  “El hombre que amaba a los perros”  sobre la vida de Trotski y su homicidio a manos de Ramón Mercader  pero el tema no me tentó lo suficiente como para abordar la lectura.  Lo intenté un poco más tarde con “Adiós Hemingway”  un imaginativo relato sobre el plausible suicidio en La Habana de Hemingway  y tampoco quedé muy satisfecho, pero a
la tercera ha sido la vencida  y sin titubeos  reconozco esta vez que “La transparencia del tiempo” es una novela redonda en la que se mezclan de forma bastante armoniosa  algunas de las características que desde hace tiempo lo habían llevado a la lista de autores imprescindibles de la literatura latinoamericana actual


            Por una parte a través de su personaje Mario Conde vuelve a la novela  de tinte  policial y detectivesco  y con un guiño a Dashiell Hammett   nos arrastra a sus viejos tópicos de  vida bohemia, alcohol, sexo y sobre todo amigos, con los que habla, consulta y se involucra en las más extrañas  aventuras.  En esta ocasión, desde su experiencia como ex policía ayudará su compañero de Preuniversitario Bobby, recién salido del armario, a recuperar una talla que le ha sido robada de una virgen  asimilada a la advocación de Virgen de Regla porque es negra. Pronto se descubrirá que en torno a esa desaparición surgen extraños personajes que bajo las apariencias de la pintura y el arte viven un nivel de vida desconocido en Cuba, se mueven en ambientes que hacen tambalearse los viejos ideales de socialismo igualitario y ponen en duda la   democracia social por la que sacrificaron su juventud.   

            Por otra parte adquiere así la novela un tinte de pesimismo desengañado. La historia del país ha frustrado muchos ideales. El sacrificio de muchos para que todos tuvieran algo  ha sido un  fraude  y mientras unos intentan sobrevivir  en barriadas marginales otros  expolian las obras de arte del país y brindan con champán sus nuevas adquisiciones.

            Pero  curiosamente en esta obra, Padura  sale también de Cuba y de su presente y escarba en las  raíces medievales de las tallas de vírgenes negras enlazando con ellas por un lado  La Virgen de Regla venerada en Cuba y por otro lado justificando el valor de la desaparecida talla de Bobby con los acontecimientos de la Guerra Civil española, aventurándose incluso a hacer un pequeño guiño a los  movimientos separatistas de  Cataluña.

            No me parece del todo acertado haber sobrecargado el libro con tanta referencia medieval  y  aunque no descarto  su inclusión pienso que esos capítulos podrían haberse aligerado  mucho. Así mismo creo que el desenlace de la historia no nos causa sorpresa  y de alguna forma se anticipaba; pero las novelas de Padura a mi entender no son auténticas novelas negras ni novelas de misterio.  Leonardo Padura tiene el mérito de publicar desde Cuba y sin censura libros que son una auténtica crítica social de las peores formas del nuevo socialismo cubano y una seria advertencia de en qué se puede convertir el Castrismo después de los Castro

4 de marzo de 2018

TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN


TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN
Novela
Lionel Shriver
Anagrama  2009
Título original: We have to talk abour Kevin
608 páginas

Elegido como libro de debate en el Club de lectura  el pasado mes de febrero, sigo dándole vueltas en
la cabeza a los múltiples interrogantes que me plantea y creo que sólo al plasmar algunos de ellos en estas líneas me veré definitiva mente libre de ellos.
A través de  unas cartas, yo diría de unas confesiones, la protagonista,  Eva recuerda a su marido, Franklin,  lo enamorada que estaba de él, sus miedos a perderle, su  aceptación de la maternidad aunque esa no fuera una de sus prioridades en la vida y trastocara profundamente su carrera  profesional  y su hasta entonces manera de encarar la vida.  le cuenta  también las casi increíbles dificultades que plantea la educación de su poco el deseado hijo, la evolución de este a lo largo de los años y la relación del niño con sus compañeros del colegio, con su profesora, con los vecinos  y finalmente con toda la familia.
A medida que vamos leyendo nos asaltan los interrogantes y empezamos a entender  el sentido de la cita de Emma Bombeck que aparece en la primera página de la novela  “Un niño necesita más de vuestro amor cuando menos lo merece”
La evolución  educativa del niño nos deja sin aliento y empezamos a plantearnos múltiples interrogantes:
¿El instinto maternal se da de oficio al tener un hijo o se va adquiriendo con el tiempo?  ¿Puede un hijo notar al diferencia  entre ser una buena madre o ser  maternal? ¿Qué importancia tiene en la educación de los hijos el que las bases y los límites  estén previamente consensuados por la pareja?  y por último existe el gen de la maldad, es fruto de la educación  o es una mezcla explosiva de ambas?
Se plantean muchos otros interrogantes  que el lector irá descubriendo pero que no se pueden apuntar en esta reseña sin desvelar el meollo principal de la historia.  Baste señalar  de pasada  la influencia de las redes sociales, o el afán de notoriedad de los adolescentes.
En cuanto al estilo del libro creo que el haber elegido la forma epistolar  pueda parecer algo rebuscado pero este es un libro de sentimientos y sólo hablando de sí misma es como eva puede  desvelarnos sus   miedos, sus dudas  y sus sentimientos.  En cuanto a la parte negativa cabe señalar el hecho de que algunas escenas estén forzadas hasta límites poco creíbles  o que la historia se alargue en ocasiones de forma innecesaria.

28 de octubre de 2015

La Ley del Menor de ian McEwan

LA LEY DEL MENOR
Novela
Ian McEwan
Anagama 2015
212 páginas

En las últimas novelas, el escritor Ian McEwan parece  centrar su atención en las principales instituciones de su país, y más precisamente en sus  representantes más prominentes para escudriñar en qué medida las actitudes, opiniones o conflictos personales afectan decisiones que pueden tener consecuencias importantes sobre la sociedad en general y sobre los individuos en particular. En otras palabras, se trata de saber  en qué medida  decisiones que deberían ser absolutamente objetivas quedan teñidas por las circunstancias, ideas y conflictos de quienes han de tomar tales decisiones.

Así en “Solar” fija su atención en  la investigación científica,  “Sábado”  aborda el estamento médico, “Operación Dulce”  los Servicios Secretos y en su última novela  “La Ley del menor” se centra en la Judicatura. En efecto,  Fiona Meye, Juez Superior  Tribunal de Familia se enfrenta  en esta novela a dilemas morales que afectan tanto a su vida personal o como a su alta responsabilidad judicial.  Como esposa tienen que resolver  el conflicto que le plantea un matrimonio que llegado a la cincuentena   ha perdido su aliciente y  como Jueza tiene que decidir  sobre temas en los que se enfrentan los prejuicios religiosos y morales con  la responsabilidad, lo razonable y lo justo.

Evidentemente,  estamos ante una novela de ideas  donde el autor aborda por un lado los límites del respeto a la religión y a  las decisiones que  movidos por sus creencias religiosas los individuos pueden tomar libremente.  Se debe,  por ejemplo, en aras a ese respeto consentir que alguien muera por negarse a recibir una transfusión de sangre?  Ante la imposibilidad de salvar a la madre o al feto debe el médico plegarse a la voluntad de la madre y dejar que ambos mueran?  El veredicto legal  es siempre que cada uno es libre de decidir sobre su vida, pero  qué ocurre cuando esa decisión la toma un adulto en nombre de un menor?    Fe y religión a veces chocan con la justicia y la razón en territorios donde las cosas no son nunca  blancas o negras, y es precisamente en ese punto en el que Ian McEwan sitúa en esta  magnífica novela a la jueza Fiona Meye para decidir  si el joven A.  a punto de cumplir los 18 años pero aún menor y  que sufre  leucemia  debe recibir una transfusión de sangre a pesar de que sus padres y él mismo, testigos de Jehová,  se niegan a ella por motivos religiosos.

 Cuando dejamos de creer en un ser superior, en Dios, cuál es la base de nuestro comportamiento moral? Debe ser una racionalidad  sin límites?  ¿Qué justifica la racionalidad frente al  que piensa diferente?  Es obvio que la razón sola no basta y  las leyes tampoco, y como al final estamos hablando de decisiones personales, necesariamente hay que dar cabida a los sentimientos con todo lo que eso conlleva  de subjetivo  y contradictorio.     Como vemos, lo que el escritor hace  es llevarnos al borde del precipicio, pero no nos empuja,  ahí es donde cada uno decide el salto que quiere dar.
En ese sentido el novelista  encuentra cierta similitud entre el oficio de juzgar y el oficio de escribir.  En ambos encontramos inteligencia, humor, compasión, omnisciencia. Un juicio es como  una historia corta en la que se  hace un planteamiento,  se describe a los personajes,  se  narran los hechos y  se emiten puntos de vista.  Pero hay una gran diferencia: al final, el juez está obligado a emitir un veredicto, el novelista lo tiene más fácil, deja esa decisión e manos del lector.

 Aunque la novela está narrada en tercera persona, qué duda cabe que la estamos viviendo desde la sensibilidad de la Juez Fiona y sus pensamientos lógicamente se refieren a las consecuencias de sus actos legales y a las circunstancias que se derivan de ellas.  Su marido está dubitativo. Ha llegado a ese punto de la vida en que sopesa la vacuidad de su existencia  y anhela al menos una última experiencia  de vida que le recuerde la juventud perdida.  Ella que además de Juez es  una buena pianista,  no puede por menos de confrontar el estado de ánimo en el que la ha sumido su marido, y la juventud, belleza e inteligencia del joven que por motivos religiosos  se niega la posibilidad de seguir viviendo.   ¿Es posible que en tales circunstancias no se deje influenciar  a la hora de emitir su veredicto?

22 de octubre de 2015

Alex de Pierre Lemaitre

ALEX
Pierre Lemaitre 2015
Título original: Alex  2011
Traducido del francés por Artur Jordà
383 páginas

Para mí que no soy un experto, la novela  negra de calidad se  refería siempre a los clásicos norteamericanos como Chandler o Dashiell Hammett aunque últimamente algunos novelistas nórdicos como Adler-Olson, Indridasson o Camilla Läckberg empezaban a tener cierto renombre fuera de sus países de origen.

En Francia ha sido necesario  que un escritor de novela negra, hasta entonces a penas conocido fuera del país galo, ganara el premio Goncourt con Nos vemos allá arriba, para que descubriéramos que en realidad es sobre todo escritor de novela negra y para que las mismas se tradujeran y se editaran o reeditaran  en numerosos países incluido  el nuestro.

Alex  es la segunda novela negra de la trilogía que el francés Pierre Lemaitre ha publicado en Francia entre 2011 y 2014 y considero que es una excelente novela del género por varias razones.
El autor  nos sobrecoge con un impactante y brutal secuestro en el que la víctima, una joven y bella parisina  es brutalmente golpeada e introducida en una jaula de madera, su  raptor muere en una persecución  y la policía lucha contra reloj para averiguar  dónde podría esconderse la víctima.  Cuando por fin  dan con el lugar  descubren sin embargo que  la víctima ha escapado.
De forma alterna vamos viendo los esfuerzos de la policía por desentrañar la identidad de la víctima, y por otra  vamos  asistiendo, de forma incomprensible  a la transformación de la joven desconocida de víctima en verdugo. En efecto una serie de personas, sin aparente relación entre ellas mueren asesinadas a mano de la joven  lo que nos obliga a replantearnos  quién es en realidad la víctima y quién el verdugo.

Como en toda novela del género el bueno y el malo, lo justo y lo injusto se difumina, a cada giro brusco de la trama  nos vemos obligados a replantear nuestras premisas iniciales y latente en todo momento permanece la  insoslayable pregunta: ¿por qué?

Los capítulos son cortos, por lo que no vemos el momento de dejar la novela pensando que en el siguiente  comprenderemos por fin el quién, el  cuándo y el por qué. Vamos devorando las páginas y como buen escritor, cuando creemos tener la respuesta, un nuevo giro  hace tambalearse nuestras sospechas.

A parte de la intriga  impresiona la caracterización del trío policial encargado del caso: el raquítico, obstinado y malhumorado comandante Camille Verhoeven,  el dandy, culto, y refinado agente Louis o el  tacaño, casi pordiosero Armand. Sus manías,  sus exabruptos, introducen en el momento adecuado  esa sonrisa que afloja la ternsión  y nos permite seguir desentrañando los enredos de una historia que a estas alturas del libro se ha vuelto un thriller psicológico. En resumen una novela muy recomendable para los que gustan de emociones fuertes  y creen poder desentrañar los misterios de una novela policiaca desde sus primeras páginas.

26 de enero de 2015

"Ella que todo lo tuvo" de Ángela Becerra

ELLA QUE TODO LO TUVO
Ángela Becerra
Planeta 2009
Premio Iberoamericano de Narrativa
432 páginas

Propuesto por el Club de lectura, para el mes de enero, ni la autora, ni la novela me eran desconocidos, por lo que he puesto doble empeño en intentar desentrañar sin lograrlo, algunos de los interrogantes de esta novela.

No me cabe duda de que Ángela Becerra es una escritora de éxito. Sus novelas, en todo caso, figuran entre las más vendidas en Iberoamérica. Esta además está galardonada con el Premio Planeta Casa América, si ello quiere decir algo, pero sigo convencido de que se trata de una novela descuidada, escrita por encargo para la ocasión y con muy poco tiempo para madurarla,  revisarla y corregir las abundantes incongruencias  y contrasentidos que contiene.

Seguidora de la corriente de realismo mágico que sus compatriotas  Gabriel García  Márquez  o incluso  Laura Restrepo han sabido  explotar  nuestra autora intenta crear un aura de misterio  a través de  incomprensibles sucesos y personajes tan intrigantes como disparatados y nos presenta  un accidente sin víctimas o un librero enamorado, un restaurador de libros voyeur, o un mendigo que además de poeta y gondolero  es filósofo a ratos.   Pero creo que  introduce su versión de reaslismo mágico sobre todo para introducir  en una narración  inicialmente dramática, un personaje con una potente carga erótica, “La donna di Lacrirma” que se expone disfrazada y semidesnuda a sus admiradores y  les permite que la acaricien sin tocarla  y hablarle sin recibir respuesta alguna.  Por este medio, que no aporta al relato nada salvo poéticas citas de autores consagrados,  la escritora eleva el tono erótico  de la novela y se explaya  en un lenguaje lírico sensual que es su marca de identidad más conocida.

Recorrida buena parte del libro y después de un interés inicial por una intriga que parecía presentar  interesantes posibilidades,  el libro se pierde  en historias paralelas que poco o nada tienen que ver con el argumento inicial y que lejos de arrojar  pistas confunden  y distraen al  lector. Es como si además de cumplir con un encargo tuviera que cumplir con un cierto número de páginas  

Lo que podría ser una novela que nos hace reflexionar sobre la pérdida y la soledad, sobre la inspiración y sus motores, sobre la realidad y la imaginación, y las páginas iniciales así lo hacían presentir: Ella, una escritora de reconocida fama que pierde a su marido y a su hija en un accidente de  tráfico y no puede volver a escribir una sola línea, queda  orillado  y  nuestra  escritora, Ángela Becerra nos  confunde con los nombres, y lanza dudas sobre la veracidad de todo lo que nos ha venido contando.
No dudo de que Ángela Becerra es una buena escritora, capaz de describir emociones y sentimientos y utilizar con maestría un lenguaje lírico sensual lleno de color y de imágenes impactantes, pero a esta novela le sobran  argumentos subyacentes y por consiguiente muchas páginas.  No obstante y por concluir en positivo  me quedo con  una cita  de la novela:

“¿Sabe que es la pérdida? No tener a nadie por quién luchar, nadie con quién discutir cosas tan tontas y superfluas como si el día amaneció gris o soleado, qué libro vale la pena leer, qué ver en la tele, qué cena preparar;  preguntar y no obtener respuesta . Despertarse sin objetivo alguno, sentir la presencia invisible del ser amado en todos sus objetos, en todos sus lugares y no poder acceder a él de ninguna manera porque su cuerpo desapareció”.

2 de febrero de 2014

El Francotirador paciente: Arturo Pérez-Reverte

EL FRANCO TIRADOR PACIENTE
Novela
Arturo Pérez Reverte
Alfaguara
Colección Hispánica
312 páginas

            Debo confesar que Arturo Pérez Reverte es un autor que siempre abordo con aprehensión.  Algunos de sus libros me han entusiasmado, otros por el contrario me han dejado indiferente y llego a pensar que están escritos con el único propósito de cubrir el expediente o sus compromisos editoriales.

            Al leer la contraportada de su última novela “El francotirador paciente”  he visto la palabra “grafiti” y al verla he decidido que debía leer el libro sin más demora.  En efecto, hace un par de años, con ocasión de un viaje a Berlín descubrí junto a mi amiga Marisol, un universo de expresión artística  en lo que hasta entonces, para mí, como para la mayoría de los sesudos ciudadanos no era más que vandalismo, suciedad, y quebraderos de cabeza y enormes gastos de limpieza para las arcas municipales.

            Entre los múltiples “tours” que la ciudad ofrece hay uno particularmente chocante al que nos apuntamos: “Desarrollo del  grafiti urbano en la ciudad de Berlín” Caminamos durante varias horas por la ciudad y fuimos descubriendo las particularidades de los ”tags” o simples firmas, los “stencils” o plantillas,  los “collages” y la diversidad de autores, algunos consagrados que pueblan ese mundo marginal que se expresa, provoca y se rebela contra el orden establecido desafiando a la autoridad y desafiándose a sí mismos  buscando los lugares más inaccesibles, o peligrosos para dejar sus rúbricas y sus “banners” multicolores.

            Precisamente de todo eso trata el libro de Reverte y claro está, me ha gustado.  Yo diría casi que me encontraba en terreno conocido.  Sin embargo no es una gran historia y el argumento es bastante lineal: una especialista en arte urbano recibe el encargo de entrevistarse con uno de los grafiteros mas conocidos y más escurridizos.  Alguien más y por diferente motivo trata también de dar con el artista callejero.  Y la historia nos lleva en un periplo por Madrid, Lisboa y diversas ciudades de Italia como Verona, Roma y Nápoles. ( Sobre ésta última Pérez Reverte tiene algunas frases particularmente acertadas.) Pero ya estamos en la página 300 y hay que poner fin a la historia. Entonces, el autor, sin a penas previo aviso, saca de la chistera  el más desconcertante de los finales posibles. A nosotros de aceptarlo y de tratar de descubrir la lógica detrás de ese final o seguir rumiando la decepción.

De cualquier  manera, y al margen de la  intriga, hay suficientes alusiones, comentarios y reflexiones sobre el arte urbano, los grafitis, y el significado de las pintadas que afean nuestras ciudades como para que la novela merezca la pena.

 El grafiti es el único arte vivo – sentenció -. Hoy con internet, unos pocos trazos de aerosol pueden convertirse en icono mundial a las tres horas de ser fotografiado en una suburbio de los ángeles o Nairobi. El grafiti e la obra de arte más honradas, porque quien la hace no la disfruta. No tiene la perversión del mercado. Es un disparo asocial que golpea en la médula. Y aunque más tarde el artista se acabe vendiendo, la obra hecha en la calle sigue allí y no se vende nunca. Se destruye tal vez, pero no se vende.

10 de enero de 2014

Escuela de bambú: El duelo itinerante

EL DUELO ITINERANTE
Fernando Cerutti

He leído “El duelo Itinerante”  de Fernando Cerutti    y no podré dejarlo completamente  atrás mientras no escriba la reseña  que me quema en los dedos desde hace varios días.  Se trata de un libro extenso, denso si  se quiere,  anecdótico también pero sobre todo rezumante de sinceridad, cargado de humanidad y  rico en personajes retratados  con sus fallos y sus virtudes pero sobre todo con una  fina ironía.

Sin   ser  exactamente un típico libro de viajes, un  informe  técnico - sociológico, o una novela  de intriga, el autor ha querido combinar  esas tres características  en un todo harmonioso como las tres patas de un mismo banco.  El resultado no podía haber sido más logrado.  A la aridez de los datos demográficos  o de las técnicas de evaluación de los proyectos de cooperación de la Unión Europea se contraponen  los rasgos de carácter, las pequeñas manías, los problemas personales que arrastran los propios evaluadores de proyectos y de la mano  de Fernando recorremos  a caballo  la jungla de Honduras para llegar a  una tribu que intenta mantener el ecosistema  adaptarse  a  la nueva realidad de sus vidas sin dejarse arrastrar  por una civilización depredadora que amenaza su futuro.  A miles de kilómetros  y en terrorífico contrate podemos  recorrer los sedientos caminos de Somalia, viajar con el pensamiento a Sudán o maravillarnos por la forma en que gracias a un hombre recientemente fallecido, la República de Sudáfrica pudo pasar de la Apartheid  a  una democracia con cabida para negros y blancos sin rencores ni venganzas.

Después de leer el libro de Fernando Cerutti no nos queda la menor duda de que la Unión Europea trata de hacer un seguimiento exhaustivo de cada Euro que entrega como cooperación para  proyectos de desarrollo puestos en marcha directamente por la propia Unión Europea o por alguna ONG especializada  y  las autoridades y los  gobiernos concernidos. Pero la evaluación de esos proyectos no está hecha por robots.  Al final de cada informe hay una persona. Personas con un perfil personal y profesional diferente, con ambiciones,  planes de vida, sueños, y a veces fantasmas diferentes, y esta es quizá la parte que más me ha llamado la atención en la novela de Cerutti.

En mi opinión el autor se revela como un sutil observador del alma humana, y sabe contraponer todo lo que de noble y sincero tenemos las personas, con las frustraciones, los desengaños o las encubiertas  motivaciones  que dictan nuestros actos.  Personajes como la austríaca Úrsula o el italiano Mario Orsini, quedarán grabados en mi memoria.

Cuando escribo estas líneas, me encuentro del otro lado de la barrera, inmerso en un proyecto de ayuda humanitaria que lamentablemente no goza de subvención oficial de ningún tipo.  Por aquí no pasarán evaluadores de la Unión Europea, pero he tomado buena nota de sus criterios de evaluación. Debemos definir claramente lo que queremos, circunscribirlo en el tiempo, fijar metas  y marcadores de realización medibles y  mantener un desprendimiento suficiente  de nuestras propias  realizaciones como para cambiar  de planes  y de orientación a medida que la sociedad en la que nos movemos cambia .

Nuestro lema de hoy  “No child left behind”  (Ningún niño sin  una oportunidad)  tendrá  que cambiar necesariamente   cuando todos los niños Karen, Mon o Birmanos,  inmigrantes ilegales en la frontera entre Birmania y Tailandia estén escolarizados,  tengan acceso a la escuela primaria y su existencia sea reconocida por  el Gobierno de Tailandia de modo que sin necesidad de ninguna ONG puedan acceder libremente a las escuelas y colegios del Estado.

11 de marzo de 2013

Historia de un Matrimonio - Andrew Sean Greer

HISTORIA DE UN MATRIMONIO
Novela
Andrew Sean Greer
Salamandra 2009
The Story of a Marriage 2008
Traducido del inglés por Ana Mª de la Fuente
219 Páginas

 Andrew Sean Greer nos ofrece una novela enrevesada, donde nada es lo que parece, y cuyos personajes, cada uno a su manera, evolucionan a lo largo de la historia como esa sociedad norteamericana en la que están inmersos, que en los años cincuenta, ha salido de una guerra y lucha en la de Corea, que llama a la unidad nacional pero discrimina a los negros, donde la gente se espía, y McCarthy emprende su particular caza de brujas, y cuya sociedad quiere romper con viejos esquemas pero repudia la homosexualidad.

La gente tiene determinados prejuicios acerca de los años cincuenta. Se habla de faldas acampanadas y huelgas de autobuses, y de Elvis; de una nación joven, inocente.  No sé cómo pueden equivocarse de ese modo;  será efecto de la deformación del recuerdo, porque todo eso vino después, cuando el país se transformó. En 1953 nada había cambiado. Aún estábamos obsesionados por la guerra. 

En ese ambiente, retratado con escasas  pero muy precisas pinceladas, como la alusión al juicio y posterior condena a muerte del matrimonio Rosemberg, el autor sitúa a sus tres personajes principales que conoceremos a través de los ojos y la voz de uno de ellos, Pearly, pero que no acabamos de conocer del todo porque precisamente de eso trata la novela:

Creemos conocer a quienes amamos. [...] Creemos conocerlos. Y amarlos. Pero lo que amamos resulta ser una mala traducción, hecha por nosotros, de un idioma que apenas dominamos.  Con ella tratamos de llegar al original, aunque jamás lo conseguimos. Lo hemos visto todo. pero ¿qué hemos entendido de verdad?

Holland es un joven agraciado que se deja querer. Hasta bien pasadas las primeras cincuenta páginas sin embargo, no sabemos que es un muchacho de color.  Más adelante iremos sabiendo que no padece de otra dolencia que la de ser homosexual y tratar de agradar a unos y otros dejándose llevar a merced de quien lo quiere. Sólo al final del libro, sorprendentemente, parece tomar la primera y única decisión de su vida.

Por ser lo que cada uno de nosotros quería que fuera - el marido, el ligue, el objeto hermoso y el amante - y, al complacernos otorgándonos su gentil sonrisa, había ido torturándonos uno a uno cuando las cosas no salían como esperábamos. A la belleza se le perdona todo excepto que salga de nuestra vida, y el esfuerzo por corresponder a tantos amores a la vez, debía haberlo destrozado.

Buzz es el amante. De raza blanca, cobarde, objetor de conciencia pero que sabe muy bien lo que quiere; quiere a Holland y hará todo lo que esté a su alcance para apartar rivales e incluso para comprar la renuncia de Pearly.

Para el autor, Pearly, la esposa, es la mujer madre. Madre del hijo que tiene en común con Holland y que sufre de poliomelitis, pero también madre de su esposo, que vive por y para su marido, que recorta las noticias desagradables del periódico para que su marido no sufra, que acepta la extraña conducta de su marido pero que cuando finalmente descubre que Holland tiene un amante blanco se rinde ante la fatalidad y para asegurar al menos el futuro de su hijo enfermo, está dispuesta a renunciar al marido que parece conocer cada vez menos y es que:

Todos creemos conocer a quienes amamos y, aunque no debería sorprendernos descubrir que no es así, ese descubrimiento siempre nos rompe el corazón.  Es la revelación más triste, por cuanto atañe no tanto al otro como a nosotros mismos.  Ver nuestra vida como una fábula que hemos escrito y nos hemos creído. La sensación que se apoderó de mí aquella noche - de que no conocía a mi Holland, ni a mí misma, que quizá era imposible conocer a una sola alma de este mundo - fue de una espantosa soledad. 



21 de diciembre de 2012

La Nieta del Señor Linh de Philippe Claudel

LA NIETA DEL SEÑOR LINH
Novela
Philippe Claudel
Salamandra 2008
Título original: la petite fille de Monsieur Linh
Publicado en 2005
Traducción del francés de José Antonio Soriano Marco
126 páginas


He disfrutado mucho de esta novela propuesta en nuestro club de lectura de Suances.  Ante todo, me parece una novela absolutamente visual: una fábula hecha de imágenes despojadas y bellas que desfilan bajo nuestros ojos.  No es casual que los personajes de la novela  no se entiendan más que por gestos y que la nieta del Señor Linh sea tan silenciosa.


El sentimiento de desarraigo del anciano, reforzado por la falta de puntos de referencia, de olores, de sabores, de paisajes que recuerden su pasado y la incomunicación debida al idioma se refuerza cuando es despojado de sus ropas, deja de oír los sonidos de su idioma en boca de otros refugiados y es llevado a un hospicio. Sólo le queda la nieta a la que suavemente le canta la antigua canción que las mujeres cantaban a sus hijas allá en la aldea lejana.
Frente a tanta angustia,  tanta soledad, un único rayo de esperanza. El contacto visual con un hombre al que no entiende pero que está ahí.  Otro solitario desarraigado que en lugar de a una nieta se abraza a una botella y chupa cigarrillos sin tregua. Entre ellos se establece un extraño vínculo, un entenderse sin palabras que a medida que pasan los días se convierte en inquebrantable amistad.


Me imagino esta historia como guión de una película de cine mudo.  Lo que el libro narra en tiempo presente, quedaría sustituido por el lento travelling de una cámara, con esporádicos flashbacks hacia la pequeña aldea. Como música dos sonidos contrapuestos: el chirriar de las grúas  y el estruendo de los camiones en la gran ciudad, y el apacible y acariciante susurro de la selva.  Estos sonidos nos sitúan alternativamente en alguna ciudad portuaria de Francia como Burdeos o quizá Le Havre y en alguna aldea perdida a orillas del Mekong  en el corazón de Vietnam.  El fundido final podría ser un saludo bilingüe que para el Señor Bark se confunde con un nombre y para el Señor Linh es un sello de amistad: "Tao-lai" y "Bon Jour".


Unas líneas para visualizar:
Los dos amigos se ponen en camino. Toman un sendero que desciende serpenteando por el bosque. El día es de una belleza sin igual. el aire huele a tierra húmeda y amancayo.  Los fragmentos de musgo parecen cojines de jade bordados y los bambúes tiemblan agitados por el pájaros.  el señor Linh va en cabeza. De vez en cuando se vuelve hacia su amigo y, con unas palabras o un gesto, le señala una raíz con la que podría tropezar o una rama que podría golpearlo. El bosque da paso a la llanura. Los dos hombres se detienen en el lindero y sus miradas abarcan la extensión verde que se despliega hasta el lejano y tembloroso azul del mar.
En los arrozales, las mujeres cantan mientras trasplantan brotes jóvenes, con los pies sumergidos en el agua cálida y cenagosa.  Los búfalos meditan cabizbajos, mientras en sus lomos los espulgabueyes se pavonean y se alisan las blancas plumas. Unos niños intentan cazar ranas gritando y azotando el agua con varas de sauce. En el cielo, las golondrinas escriben invisibles poesías en la suave brisa.

20 de noviembre de 2012


EL ABUELO QUE SALTÓ POR LA VENTANA Y SE LARGO
Novela
Jonas Jonasson
Salamandra , 2012
Narrativa
Título original : Hundreáringen som ut genom fönstret och försvann  2009
Traducido del sueco por Sofía Pascual Pape
414  páginas

Últimamente la novela sueca,  particularmente  cuando es novela negra y su autor tiene un apellido terminado en “ …sson”, parece estar de moda. Eso, la portada del libro que muestra un anciano con un cartucho de dinamita a punto de estallar  y el hecho de que el apellido del autor también termina en “…sson”, hicieron que me mantuviera un tiempo alejado de  “El abuelo que saltó por la ventana y se largó”.  El otro día, sin embargo a falta de otro libro a mano empecé a leerlo y creo que me he estado riendo hasta hoy.

Jonas Jonasson escribe en clave de humor, un humor franco, directo, quizá no tan sutil  como el del filandés Paasilina pero igual de fresco y efectivo.  Yo diría incluso que se trata de un humor filosófico que hace de una premisa  básica de nuestra existencia: “Lo que tiene que ser, será” y de una receta universal: “el mundo sería mucho mejor si supiésemos relajarnos y hablar acompañados de un buen aguardiente sobre la relatividad de los problemas”,  el meollo de su   existencia y de su huida hacia adelante incluso ahora que las autoridades del pueblo le preparan una fiesta para celebrar  su centésimo cumpleaños. .

Pero Allan Karlsson no tiene tiempo para celebraciones.  Su vida ha sido siempre una huida hacia adelante y lo seguirá siendo. Todo empieza con una maleta robada que contiene 50 millones de Coronas Suecas. Las peripecias se multiplican, al llanero solitario se le van añadiendo amigos y quienes más cerca están de alcanzarlos desaparecen misteriosamente.

Naturalmente Allan Karlsson no es un anciano cualquiera, su azarosa vida le ha preparado para las más rocambolescas aventuras.  Hábilmente, el autor nos lo hace comprender  intercalando  entre cada aventura  un tramo en la vida de nuestro fugitivo, que ha viajado a los cinco continentes, ha conversado con las figuras históricas más destacadas del siglo XX y ha sido partícipe de los acontecimientos más sobresalientes de esa época incluido ayudar a Oppenheimer a desarrollar la bomba atómica.

Ironía, sarcasmo, humor, sentido común y una buena dosis de fatalidad  son los ingredientes de este viaje surrealista al pasado de la mano  de un anciano  que dinamita muchas de nuestras inquietudes.

9 de septiembre de 2012

Paul Auster : Diario de Invierno


DIARIO DE INVIERNO
Novela
Paul Auster
Anagrama 2012
Panorama de narrativas
Título original : Winter Journal 2012
Traducido del inglés por Benito Gómez Ibáñez
248 páginas

Admito que soy un ferviente seguidor de Paul Auster. Sea cual sea el argumento de sus obras, la fluidez del lenguaje y la belleza de su prosa merecen por si solas una lectura atenta para intentar despejar su secreto. Por otra parte, en la obra de Auster hay mucho del maestro que juega con todas las argucias y estilos de escritura como si quisiera hacer una demostración de las alternativas de las que dispondría sus alumnos aventajados. En esta ocasión, con una narración casi siempre en segunda persona, Auster se dirige a ese tú que es él mismo, se cuenta su vida, y como los años han pasado y a lo hecho pecho. Se mira con sinceridad e indulgencia y habla de enfermedades, desilusiones, infancia , y defectos con un desapego no exento de resignación.

Sin embargo, “Diario de Invierno” me ha sabido a poco. Creo que en Paul Auster, una novela autobiográfica debería dar para algo más que enumerar una por una las 21 residencias que ha ocupado a lo largo de su vida. Evidentemente, son demasiados cambios de domicilio en una vida y eso habla de su temperamento inquieto, de su vocación de escritor, de su permanente y ansiosa búsqueda de si mismo, pero es también una manera fácil de rellenar páginas y de decir poco de lo que verdaderamente nos interesa. En mi opinión sobran las listas: cuatro páginas para enumerar sus comidas favoritas cuando era niño, dos páginas para enumerar las cosas que hace con sus manos, tres páginas para señalarnos los lugares a los que ha viajado, dos páginas de cicatrices. Por otra parte cae en algunas descripciones obvias como la que hace de la muerte “ese lugar al que todos vamos a llegar” o del caminar “un pie adelante y luego el otro”. Me gustaría conocer más al escritor y sus sentimientos, sus emociones, sus convicciones su opinión sobre los acontecimientos, su reflexión sobre el momento actual de la literatura.

Indudablemente hay relatos memorables como el que dedica a su madre de la que hace un auténtico panegírico. Esa mujer triple como él la describe, a la vez resplandeciente y angustiada, brillante y desquiciada. Auster habla también de sus escarceos amorosos, pero de una manera “light” como queriendo proteger a su actual pareja, la también escritora Siri Husdvedt, de la que se siente muy enamorado.

Paul Auster está en un momento de su vida, en que empieza a perder a algunos de sus contemporáneos, esa edad en la que empiezas a hacer cálculos y comparaciones con la vida de los que te han precedido. Ese momento en que recuerdas todas y cada una de tus cicatrices. Bello símil que utiliza para indicar que aunque la huella externa haya casi desaparecido, el recuerdo sigue intacto.

En resumen, un libre con luces y sombras, un libro autobiográfico deliciosamente escrito pero que me ha sabido a poco, el libro de una persona “precaria y dolida, un hombre que lleva una herida en su interior desde el principio mismo, ¿por qué, si no, te has pasado toda tu vida adulta vertiendo palabras como sangre en una hoja de papel?”

16 de junio de 2012

La Cena de Hermann Koch

LA CENA

Novela
Herman Koch
Salamandra 2010
Narrativa
Título original Het Diner 2009
Traducido del holandés por Marta Aguilé Bernal
284 páginas

Un hecho real, acaecido en Barcelona en 2004 en que unos jóvenes de buena familia matan a un mendigo en un cajero automático, sirve de punto de partida a este escritor holandés para hacer una radiografía de la sociedad europea contemporánea y plantear dudas y preguntas sobre la responsabilidad de los padres de la conducta de los hijos, el libro albedrío, el dilema entre ética y defensa de los intereses personales.

Extraordinario creador de personajes el escritor nos va trazando muy paulatinamente el retrato de los cuatro protagonistas principales. No podemos tomar nada por sentado, de hecho, a medida que avanza en el relato nuestra percepción de los personajes va cambiando y sólo al final de la novela tenemos elementos suficientes como para emitir nuestro propio juicio sobre la conducta de estos padres que por preservar su tranquilidad y su modo de vida, por egoísmo o por defender su carrera política, prefieren mirar para otro lado aún a sabiendas de que sus hijos son los autores de un crimen, aunque no haya indicios que los puedan delatar.

Hermann Koch va dosificando la información de manera a mantener la tensión a lo largo de las casi trescientas páginas del libro. Se sirve para ello de una estructura lineal: una cena en un restaurante de lujo en el que los dos matrimonios cuyos maridos son además hermanos, deben tomar decisiones trascendentales. Y como en los restaurantes de lujo, los platos se hacen esperar: el aperitivo, los entremeses, o los sucesivos platos o el postre son también el inicio de nuevos capítulos. La tensión se incrementa y sentimos que nos podríamos saltar algún plato para llegar antes al desenlace de la historia y saber cómo por fin se soluciona el conflicto.

En vano esperaremos las respuestas a las grandes preguntas que la historia plantea. El escritor plantea una situación pero su misión no es la de dogmatizar, filosofar o sentar cátedra. Se trata de una novela, no de un ensayo filosófico o ético. Los tópicos para la discusión surgen de la propia historia, pero el lector tiene que involucrarse y sacar sus propias conclusiones.

Una gran novela para leer y debatir en grupos de lectura o con amigos que también la hayan leído.

2 de enero de 2012

Laura Freixas : Los otros son más felices

LOS OTROS SON MÁS FELICES

Novela
Laura Freixas
Ediciones Destino 2011
Áncora y Delfín 1220
255 páginas


La hierba en el jardín del vecino siempre nos parece más verde que la del nuestro propio y es que solemos ver la felicidad ajena como un compendio bienes, de situaciones o de relaciones de las que nosotros carecemos.

Este parece ser el hilo conductor de “Los otros son más felices” novela con la que Laura Freixas se adentra de forma magistral en la toma de conciencia de la propia individualidad, en los cambios que se producen los años sesenta y setenta en la familia tradicional española, en las relaciones entre diferentes clases sociales, y en la siempre complicada relación de madres e hijas.


La novela está narrada en primera persona, y hay que subrayar la palabra “narrada” porque efectivamente nada más convincente que los titubeos, las vueltas atrás, las respuestas aplazadas con las que la narradora va desgranando sus recuerdos como si contestara a una interlocutora cuyas preguntas el lector no llega a escuchar.


La narradora, Áurea evoca la época aquel verano de sus 15 años en que sale de casa por primera vez para pasar unas vacaciones en la Tramontana en casa de unos parientes “ricos”. La adolescente queda deslumbrada por esa otra forma de vida, alegre, desenfadada, despreocupada y feliz. Admira y envidia sobre todo, el arte, el buen gusto, el refinamiento las maneras de sus parientes y sobre todo de su lejana prima. Sin embargo las cosas no siempre son lo que parecen y aunque la experiencia servirá a la joven para salir del cascarón y empezar a pensar la vida por su cuenta y enjuiciar las verdades y mentiras de su madre, y las falsas relaciones de sus padres bajo un nuevo prisma.


Pero el arte de Laura Freixas, precisamente reside en que esas cosas se van desvelando progresivamente como si la narradora estuviera esperando a que pudiéramos abarcar con una mejor perspectiva todos los elementos de la historia.


En efecto, aunque el núcleo de la historia transcurre durante la transición española, la narradora antes de esta conversación transcrita ha tenido la oportunidad de encontrarse varias veces con algunos de los protagonistas de aquella época redondeando así la información sometida al prisma del tiempo, de los acontecimientos y de los propios protagonistas.


En resumen, una novela escrita con un lenguaje sencillo pero muy potente, que parece proponer la necesaria e irremediable separación del entorno familiar que nos capacita para entendernos a nosotros mismos y entender la vida no como nos la cuentan sino como nosotros mismos la vivimos.

…Sí, es verdad que era un poco lo mismo, que a mi padre le pasaba como a mí, nunca terminábamos de corresponder a lo que ella esperaba de nosotros. Es que yo creo que mi madre, más que querernos, nos necesitaba. Ella decía que sólo pensaba en servirnos, que vivía para nosotros, pero en realidad, ahora que lo pienso…Nos servía en cosas que quizá nosotros, mi padre y yo, no queríamos, yo no tenía especial interés en ir limpísima y planchadísima, yo no quería que se pasara horas dándole a la máquina de coser para hacerme vestiditos con punto de abeja en la pechera, yo.,., yo no sé muy bien qué quería, pero no era eso. Es como si ella hubiera establecido los términos de un pacto: ella nos servía guisando y limpiando, y a cambio, nosotros teníamos que hacer, que ser, lo que ella quería que fuéramos. Y a nosotros nos dejaba más alternativa que obedecer, plegarnos a ese pacto que no habíamos elegido, o ser, él un marido traidor, yo una mala hija: unos ingratos.

20 de octubre de 2011

Sue Kaufman: Diario de un ama de casa desquiciada


DIARIO DE UN AMA DE CASA DESQUICIADA
Novela
Sue Kaufman
Libros del Asteroide 2011
Título original Diary of a Mad Housewife 1967
Traducido del inglés por Milena Busquets
330 páginas

Empecé el libro con una cierta apatía. No quería encontrarme con una versión americanizada de “Cómo ser mujer y no morir en el intento" de la añorada Carmen Rico-Godoy, o peor aún con la frivolizada versión escrita de “Sexo en Nueva York”. Me bastaron unas pocas páginas y reiterados vistazos a la fecha de publicación de la versión original para darme cuenta de que realmente estaba ante algo diferente.

No se trata de una novela al uso, con un planteamiento, una trama, un punto de tensión y un relajante desenlace, mas bien al contrario, acompañamos a una neoyorkina, Tina Balser, en su vida diaria en Nueva York aunque para ello debamos retroceder hasta los años sesenta y no perder de vista los valores, esquemas e ideales que prevalecían en la sociedad americana de la época. Tina tiene una educación superior, se ha casado con un brillante abogado, tiene una familia de ensueño, goza de bienestar económico y está embarcada en el “gran sueño americano” igual que millones de matrimonios que conformaron una época de la que la reciente película “Revolutionary Road” nos ha dado una espléndida panorámica.

Pero Tina Balser no es feliz. La ambición de su marido por el dinero, su intento por revestirse de un barniz de cultura acercándose al mecenazgo y a los ambientes artísticos de la ciudad, le causan aburrimiento o en el mejor de los casos la dejan indiferente. Sus hijas no la necesitan. Ya empiezan a volar con sus propias alas. La vida se vuelve monótona y la depresión que ya la tuvo oprimida en el pasado, parece querer volver a apoderarse de ella. Entonces, Tina toma una decisión: empieza un diario.

Creo que el mérito de la autora de esta novela, Sue Kaufman, reside precisamente es hacernos sentir como “voyeurs” que a escondidas, espiamos y leemos el diario de la Señora Balser. Y lo hacemos con una cierta avidez, porque ella se muestra tal como es, desnudando sin pudor sus sentimientos hacia su marido, su intento de aliviar sus frustraciones dejándose seducir y amar violentamente por un extraño poeta, reprochándose sus flaquezas y viendo como se desmorona su propia vida y explota la pompa de jabón en la que parecía cabalgar la familia feliz por antonomasia. El marido que se creía un genio de las finanzas, hace malas inversiones, en su bufete se dan cuenta de que no es tan genio como daba a entender y todo se viene abajo. Sin reproches, pero con una certeza sin fallas se da cuenta que en ella está el remedio de su mal. Es ella la que tiene que ponerse en pie y partiendo de cero, empezar una vida diferente.

Nos despedimos del libro casi con nostalgia. Nos gustaría saber si la Señora Balser será capaz de volver a abrazar a su marido, si sus hijas la necesitarán, si las preocupaciones reales del día a día harán huir por la ventana la tristeza que la acechaba.

19 de septiembre de 2011

La Delicadeza de David Foenkinos

LA DELICADEZA
Novela
David Foenkinos
Seix Barral 2011
Biblioteca Formentor
Título original: La Delicatesse 2011
Traducido del francés por Isabel González-Gallarza
218 páginas

Difícilmente se podía haber encontrado un título más apropiado para esta bella historia de amor de David Foenkminos que “La delicadeza”. En efecto, narra una historia sencilla y lo hace con un lenguaje tan sutil y ligero como pompas de jabón. Una historia en apariencia intranscendente pero que parece esbozar un pentagrama al que cada uno de los lectores tuviera que añadir su propia música. A cada vuelta de hoja nos espera agazapada una imagen, una situación que nos transporta a otras imágenes, otras vivencias personales hilvanadas en la memoria a la espera de encontrar un hilo que nos permitiera tejerlas en nuestro consciente.

Amar a alguien sin saber por qué. Preguntarse: ¿cómo me puede pasar esto a mi? Temblar porque es demasiado bello para que pueda durar. Quedar paralizado ante la posibilidad de decir o hacer algo que destruya ese bello castillo que surge ante nuestros ojos. Saber que no la merecemos y sin embargo derretirse por dentro al recordar su sonrisa, o aquella palaba que nos dijo…

Me ha llamado la atención sobre todo la ligereza del lenguaje, y como se trata de una obra traducida hay que agradecer que se haya mantenido la misma ligereza en la obra en español. Expresiones como “había atravesado la adolescencia sin tropiezos, respetando los pasos de zebra” no tienen nada de extraordinario pero expresan maravillosamente toda una vida adolescente siendo una “chica bien”. Encontramos también frases que rozan la perfección poética como: “Sólo las velas conocen el secreto de la agonía” y muchas otras pequeñas joyas que salpican el relato y que igual hablan de la distancia entre Paris y Lisieux que de la recetta de un risotto con alcachofas.

Una novela que habla de amor, o mejor dicho, de amores, porque como siempre acontece los hay idílicos que acaban prematuramente, apasionados que prosperan y amores imposibles que quizá sí o quizá no. En suma una novela entretenida, de fácil lectura, y que como una brisa con aroma a limón, nos deja un poco mareados para todo el día.

4 de septiembre de 2011

"Donde nadie te encuentre" de Alicia Giménez Bartlett

DONDE NADIE TE ENCUENTRE

Novela
Alicia Giménez Bartlett
Ediciones Destino 2011
Áncora y Delfín 1200
Premio Nadal 2011
508 páginas

Para alguien con tanta imaginación como Alicia Giménez Bartlett que durante años ha venido deleitándonos con la serie de novela negra protagonizada por la inspectora Petra Delicado, debe haber sido un auténtico “tour de force” novelar hechos reales, profusamente documentados, y mantener al mismo tiempo el interés del lector pese a someterlo a una despiadada reflexión sobre el período de la posguerra en la España analfabeta y rural en esta ocasión centrada en el Maestrazgo castellonense.

La novela gira en torno a un personaje real que durante treinta años tuvo que vivir como mujer porque sus padres la inscribieron en el registro como Teresa Pla Meseguer. Nacida con una malformación genética (falso hermafrodismo) pero con tendencias claramente de hombre, sufrió las burlas y el desprecio de sus vecinos que sin embargo no dejaban de admirar su fuerza, su valentía pero vivió aislada ejerciendo de pastora y defendiéndose de la mofas de cuantos la rodeaban. Testigo de las brutalidades y represión que ejercía la guardia civil por aquellos lugares se une al maquis como enlace, se viste con ropas de hombre, cambia su nombre, pasa a llamarse Florencio y desde entonces siente que los compañeros la tratan como a uno más de la cuadrilla.

Alicia Giménez se basa en un detallado trabajo de investigación periodística de más de 1000 páginas llevado a cabo por José Calvo y publicado bajo el título de “La Pastora. Del monte al mito”. Pero la autora es novelista y sin falsear los datos crea una trama paralela en la que durante los tres últimos meses de 1956 un psiquiatra francés y un periodista español emprenden juntos la ardua tarea de tratar de entrevistarse con “La Pastora”, misión casi imposible porque último superviviente del maquis vive escondido en las montañas en permanente huida de la Guardia civil. Estos dos investigadores no pueden ser más contradictorios: noble e idealista el francés, cínico y desencantado el español. Sus indagaciones por aquella España rural llena de resentimiento, de traiciones, de chantajes y de hermetismo sólo se atemperan con la descripción de unos paisajes áridos y escarpados pero llenos de majestuosa belleza. En alternancia y con tipografía diferente van apareciendo retazos de la vida de nuestro personaje narrados por el/ella mismo/a, hecho que Giménez Bartlett subraya magníficamente por el sabio uso que hace del lenguaje hablado propio de una persona con poca instrucción.

Pese a haberse salido totalmente de la rutina de las novelas a las que nos tiene acostumbrados la autora sigue haciéndonos algunos guiños para recordarnos su famosa serie. En efecto, nada tan parecido en las divergencias y discusiones de nuestros dos investigadores como las que tienen Petra Delicado y el subinspector Fermín Garzón, y claro está, como en toda novela negra que se precie, la novelista nos depara la sorpresa de un final inesperado.

En resumen, una novela seria, de fácil lectura, que nos engancha y que nos deja un regusto amargo porque nos obliga a volver la vista atrás y pensar en los desmanes de un pasado aún reciente que es el tejido de nuestra historia.

26 de marzo de 2011

Sunset Park de Paul Auster


SUNSET PARK
Novela
Paul Auster
Anagrama 2010
Panorama de narrativas
Título original: Sunset Park 2010
Traducido del inglés por Benito Gómez Ibáñez
278 páginas

Aunque no se puede considerar a Paul Auster como un novelista filosófico ni como un novelista de grandes controversias, estamos viendo en sus últimos libros un creciente interés por la situación social en Estados Unidos y en particular en el segmento de población más joven. Si en Invisible su anterior novela, esta preocupación se escondía detrás de otras preocupaciones y sobre todo detrás de sus ensayos de metaliteratura y relatos con tiempos y narradores diferentes, en Sunset Park, su última novela, vemos a un Auster volcado directamente en la situación de una cierta juventud americana desencantada y tan actual como la crisis financiera, los desahucios o la presión mediática a favor del reciente Premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo. Se trata de una novela absolutamente lineal, narrada en tiempo presente inmediato que abarca desde el otoño de 2008 a la primavera del 2009.


Un personaje joven, Miles Heller, de 28 años aglutina en torno a él diversos familiares y amigos que Auster describe no tanto para adentrarse en sus vidas, problemas o sentimientos, como para crear una historial coral que nos sitúa en el Nueva York de la era post-Bush, frente a una generación de jóvenes desahuciados ellos también, golpeados por las circunstancias que les ha tocado vivir, luchando por salir adelante en un mundo adverso, aunque para ello tengan que pagar un alto precio.


Miles, de temperamento vivo pero débil, se siente culpable por un desgraciado accidente que se llevó la vida de su medio-hermano Bobby. Sin dar explicaciones abandona los estudios, huye de casa, y ejerce varios empleos durante siete años, el último de los cuales le lleva a Florida donde trabaja en una empresa que se dedica a adecentar las casas que por motivos de impago de hipotecas y desahucios los Bancos quieren volver a vender. En Florida se enamora de Pilar, una joven de 17 años de origen cubano. Sin embargo, el celoso chantaje de la hermana, y para evitar problemas con la policía en el puritano ambiente americano, Miles regresa a Nueva York a la espera de que Pilar cumpla los 18 años.


Miles, se instalará en una casa okupa en el distrito de Sunset Park en Brooklyn junto a su amigo Bing Nathan, Batería en una orquesta y dueño de un curioso local, el “Hospital de cosas rotas” y que a espaldas de Miles ha estado pasando información a la familia sobe el paradero de su amigo. La brillante y acomplejada Alice Bergstrom que prepara su tesis doctoral , y la guapa y depresiva Ellen Brice, completan los ocupantes de una casa destartalada donde se han instalado ilegalmente con el continuo temor de una visita de la policía.


Todos ellos son personajes, inteligentes y valiosos, pero al mismo tiempo tristes, heridos, desesperanzados y cada vez con menos ganas de buscar salidas. Entre ellos, Miles es el más típicamente Austeriano, atormentado y silencioso, en lugar de enfrentarse a los problemas huye. El peso de la familia, la brillante e independiente carrera de su madre actriz, el cariño de padre, dueño de una editorial, todo parece contribuir a incrementar su sentimiento de fracaso.


Evidentemente, Auster no podía conformarse con simple relato lineal. A través de un ingenioso juego de espejos, proyecta sobre la situación actual, la que siguió a la Segunda Guerra Mundial y lo hace con la película “Los mejores años de nuestras vidas” de William Wyler que en algún momento todos los personajes de la novela han visto y que sirve de base a la tesis doctoral sobre la que trabaja Alice.


No es este el único guiño que Auster hace a la cultura; una redacción del joven Miles Heller (en realidad una redacción de la hija de Auster), le permite introducir la novela de Harper Lee ”Matar a un ruiseñor” y le da pie para introducir algo tan contundente como “Hay que haber estado herido para hacerse hombre”


Con un lenguaje sencillo, brillante, Auster nos lleva a través de 287 páginas por la vida de unos personajes y de una época, pero no hay conclusiones. Nada está cerrado. Los personajes siguen con sus problemas y sus dudas y nos quedamos con la sensación de ver aparecer un “Continuará”.