23 de agosto de 2007

Un suceso




Tal valiendo lo que vale un día,
sea mejor que el de hoy acabe pronto.
La novedad de este suceso, de esta
muchacha casi niña pero de ojos
bien sazonados ya y de carne a punto
de miel, de andar menudo, con su moño
castaño claro, su tobillo hendido
tan armoniosamente, con su airoso
pecho que me deslumbra más que nada
la lengua... Y no hay remedio, y le hablo ronco
como la gaviota, a flor de labio
(de mi boca gastada), y me emociono
disimulando ciencia e inocencia
como quien no distingue un abalorio
de un diamante, y le hablo de detalles
de mi vida, y la voz se me va, y me oigo
y me persigo, muy desconfiado
de mi estudiada habilidad, y pongo
cuidado en el aliento, en la mirada
y en las manos, y casi me perdono
al sentir tan preciosa libertad
cerca de mi. Bien sé que esto no es sólo
tentación. Cómo renuncio a mi deseo
ahora. Me lastimo y me sonrojo
junto a esta muchacha a la que hoy amo,
a la que hoy pierdo, a la que muy pronto
voy a besar muy castamente sin que
sepa que en eso beso va un sollozo.




Claudio Rodríguez

6 comentarios:

Cálida Brisa dijo...

Es una preciosidad, jó, como me gustaria oirlo recitar con voz varonil, es toda una declaración de amor.

Consuelo Labrado dijo...

¡Qué maravilla de poema!. Gracias por compartirlo con nosotr@s.
Un abrazo

Fede dijo...

C�lida brisa, Consuelo,
Claudio Rodr�guez es incre�ble como poeta. pero hay que elegir los poemas adecuados para el momento adecuado. Afortunadamente he le�do toda su obra y he hecho una buena recopilaci�n de los que m�s me gustan.

Aldebarán dijo...

¿Te pueo dar mi opinión sincera?

El fondo, vale; pero para mí le falta ritmo de poema, es más una prosa poética que podía haber sido escrita sin partirla como poema, y que a veces ha roto sirremas, para mi gusto, sin necesidad, dejando, por ejemplo la conjunción al final del verso. No sé, yo en su caso lo habría distribuido en uno o dos párrafos o lo habría estructurado de distinta forma (por muy de Claudio Rodríguez que sea) más o menos de la siguiente manera, ya ves, sin cambiar u omitir una sola palabra, y el ritmo cambia:

Tal valiendo lo que vale un día,
sea mejor que el de hoy acabe pronto.
La novedad de este suceso,
de esta muchacha casi niña
pero de ojos bien sazonados ya
y de carne a punto de miel,
de andar menudo,
con su moño castaño claro,
su tobillo hendido
tan armoniosamente,
con su airoso pecho
que me deslumbra más que nada
la lengua...
Y no hay remedio,
y le hablo ronco como la gaviota,
a flor de labio
(de mi boca gastada),
y me emociono
disimulando ciencia e inocencia
como quien no distingue un abalorio
de un diamante,
y le hablo de detalles
de mi vida,
y la voz se me va,
y me oigo
y me persigo,
muy desconfiado de mi estudiada habilidad,
y pongo cuidado en el aliento,
en la mirada
y en las manos.
Y casi me perdono
al sentir tan preciosa libertad
cerca de mi.
Bien sé que esto no es sólo tentación.
Cómo renuncio a mi deseo
ahora.
Me lastimo y me sonrojo
junto a esta muchacha
a la que hoy amo,
a la que hoy pierdo,
a la que muy pronto
voy a besar muy castamente
sin que sepa
que en eso beso va un sollozo.

Perdona mi sinceridad de siempre.

Fede dijo...

Amigo Aldebarán. Verás que los poemas los pongo en un apartado que llamo "Poemas que me hablan".
Siento no ser capaz de discurrir en sirremas y en ditirambos. Agradezco tu opinión y todas las que quieras aportar a este blog.
En poesía como en colores cada uno tenemos nuestras muy respetables preferencias.

malena dijo...

Bienvenido,Fede.Un beso muy grande.