4 de agosto de 2014

La Kao Kain Jo "muñecas enlazadas"


Es una casa  antigua, grande, espaciosa y muy ventilada.  Abajo, casi al aire libre está la cocina, y en un rincón, supongo que los servicios.  Es resto es un espacio diáfano en el que se aparcan las motos, se cuelgan los aperos y herramientas de trabajo,  y escarban las gallinas. Al piso propiamente dicho se accede por una escalera de barrotes que subo pensando sobre todo en cómo bajarla. Nos acaban de invitar al enlazado de las muñecas  una ceremonia Karen de profundas connotaciones ancestrales y familiares que se remontan a los orígenes del pueblo Karen en el desierto del Gobi y que a nosotros como extranjeros y extraños al clan nos conmueve por lo que supone de franca acogida.

En efecto, al menos una vez al año, generalmente en el mes de agosto y en un  día sagrado, es decir  un día de luna nueva o de luna llena,  los Karen, llevan a cabo un sencillo y emotivo rito de bienvenida y acogida, algo así como un “vuelta a casa por Navidad”  de todo el clan familiar  y en localidades más pequeñas  de todos los nacidos en el pueblo.

Se trata en efecto de reunir ese día, bajo un mismo techo,   al mayor número de miembros de la familia posible, que por lejos o dispersos que se encuentren harán lo posible por acudir a la llamada del jefe del clan o del patriarca de la familia.
Sa Ai, una de las profesoras, nos ha invitado a la ceremonia y nos sentimos muy honrados en participar. De una manera  indirecta está mostrándonos su consideración y respeto y nos invita a formar parte de su familia.  El parquet de la casa, diáfano salvo por algunos rincones separados por mamparas o cortinas, está recubierto de esteras de paja trenzada  sobre  las que  a pesar de nuestra falta de flexibilidad intentamos sentarnos  erguidos, sin cometer la descortesía de poner los pies por delante,   pero incapaces de  adoptar esa aparente cómoda posición de piernas cruzadas que a  ellos les resulta tan natural.
Cuando todos los invitados  están por fin reunidos, los más jóvenes,  nos agasajan con una larga canción de bienvenida en lengua  Karén.  Los anfitriones,  sacan una de  las bandejas de comida a la puerta, en este caso a pie de escalera y  batiendo la bandeja con  una cuchara  llaman a los rezagados o a cualquiera que pase quiera compartir esa comida con ellos. 


Ahora ya estamos todos reunidos  y formamos una familia. La manera de simbolizarlo  es tocar todos con la mano el borde de la bandeja de  comida mientras  los más mayores pronuncian  una oración ritual que supongo de bendición.  Luego,  recibimos  con la dos manos   una porción de comida en la que se mezcla fruta, flores y sobre todo bolas de  “sticky rice”  (arroz pegajoso)  y diversos pasteles, también de arroz. El arroz pegajoso es el elemento imprescindible en la comida del día, puesto que del mismo modo que los granos de arroz quedan pegados unos a otros y no se pueden separar, así el pueblo Karen es uno y la familia  permanece unida por muy lejos que sus miembros tengan que dispersarse. Es entonces  cuando la anfitriona procede a  rodear ambas muñecas con tres vuelas de  doble hilo rojo y blanco. El hilo rojo es símbolo de pureza de espíritu y el hilo rojo simboliza con su color a todo el pueblo Karen.  Mientras ella  invoca  su  plegaria,  me hace sentir de una  extraña manera  que soy uno más de esta  gran familia Karen  que  contra viento y marea , desplazada quizá de su tierra de origen, sigue conservando sus tradiciones y reuniendo  al menos una vez  al año a sus miembros dispersos  por lejos que se encuentren.  Se supone que los hilos hay que dejarlos en la muñeca hasta que se deshagan por sí mismos.  Estoy convencido que eso ocurrirá mucho antes de que yo pueda olvidar esta sencilla e inesperada ceremonia









30 de julio de 2014

Meditación Budista


En el texto que sigue trato de hacer una interpretación  personal de lo que entiendo por meditación budista. Puesto que parto de consideraciones fruto de mis lecturas y vivencias personales presento sobre todo una reflexión personal y por consiguiente subjetiva, sobre lo que entiendo por meditar y sobre la meditación budista en general.

Cuando hablamos de meditación a secas podemos estar hablando de cualquier cosa: reflexión, introspección,  contemplación,  repetición hipnótica de mantras  o incluso arrebatos místicos.  Para hablar de meditación por consiguiente, es  imprescindible hacerlo refiriéndonos a  una tradición:  cristiana, sufí, budista,  pero sobre todo a un objetivo.  Un monje  budista,  un cartujo,  un lama  o  un derviche  pueden  utilizar  posturas corporales, y métodos para centrar la atención  muy similares, pero dado que los objetivos que cada uno busca son muy diferentes, la meditación será también diferente.  Personalmente creo  que la meditación es ante todo una experiencia  personal  que tiene que ver con la búsqueda de  nuestra  unicidad. 

Es parte de nuestra naturaleza vivir la dualidad de mente, alma, espíritu o como queramos llamarlo y cuerpo   como dos realidades que conforman nuestro ser  pero que raramente coinciden y que actúan  de forma  independiente  y a veces antagónica.  Nuestros pies nos llevan a un lugar pero nuestra cabeza  sigue pensando en el lugar del  que hemos salido;  nuestros ojos contemplan un paisaje, pero nuestra imaginación  se recrea en otra escena;  alguien nos  habla de sus problemas pero pensamos  mientras le escuchamos en  qué vamos a hacer mañana;  queremos cambiar una mala costumbre pero  hacemos  lo contrario de lo que nos proponemos.   Pues bien, creo que meditar es ante todo buscar  esa  concentración de cuerpo, mente, alma, espíritu,  o  facultades humanas  en  un solo y único objeto:  respiro y mis pulmones,  mi voluntad,  mi atención, mi imaginación sólo viven esa unicidad que es el acto de respirar.    A veces  me lo explico a mi mismo con la imagen de aquellas cámaras fotográficas  que antes de la era digital teníamos que enfocar:  aparecía en el visor  la imagen que queríamos fotografiar como desdoblada, y a base de girar la ruleta íbamos haciendo que las dos imágenes se superpusieran  exactamente  en una sola.  Pues bien, algo parecido ocurre al meditar: enfocamos, centramos,  nuestro cuerpo nuestra mente, nuestro ser  nuestras energías en  un solo acto  evitando cualquier tipo de dispersión  y durante el  mayor tiempo posible.  ¿Pero, para qué?

 Pues bien, cuando hablamos de meditación budista podemos decir que la práctica de la meditación    “bhavana” o “cultivo de la mente” es una predisposición a situarnos  en la realidad para de ese modo aprehenderla mejor, y así erradicar  de nuestra vida el “dukkha” o sufrimiento  que podríamos quizá  matizar como angustia existencial.
 Como ya sabemos , casi desde el inicio del budismo  surgieron  en los países por los que se fue extendiendo diferentes escuelas de práctica budista:  budismo Mahayana en el  Tibet y Nepal, Confucionismo en China, Taoismo   en Japón. etc.
En el Sudeste asiático, en Tailandia,  predominó la práctica del Budhismo Theravada  y aunque se conocen más de cuarenta  métodos meditativos todos ellos tienen dos componentes básicos  que se denominan “Samantha” o calma mental  y tranquilidad  y “Vipassana”  o conocimiento directo e intuición. Se considera que los métodos derivados del “samantha”   preceden y sirven  para preparar  la meditación “Vipassana”.  En cualquier caso, todas las formas de meditación, sirven en último caso para “cultivar la mente” y evitar el sufrimiento, es decir, para contrarrestar  los cinco agregados que lo producen, a saber: 1  mente, cuerpo;  2  sentimientos y sensaciones;  3  percepción y memoria;  4  estados mentales  y  5 conciencia.

Las técnicas de meditación varían según las diferentes escuelas pero se intenta siempre predisponer una determinada condición mental que favorezca el “estado de máxima atención y tranquilidad”. En el núcleo central de toda  meditación budista hay una observación tranquila y atenta tanto de los propios procesos mentales como de los fenómenos de la vida.  Pese a la variedad de tradiciones, técnicas y variantes meditativas, es difícil que en una tradición budista no se encuentre por lo menos señalado aquello que ocupa la tradición de las otras.  De cualquier forma y a modo de descripción de rasgos distintivos  podemos decir que  el Budismo Therevada hace hincapié en el análisis y descripción de los diferentes estados de meditación.   Desprovisto de cualquier ritual y con un fuerte componente de estudio, enfatiza un camino progresivo de práctica para pulir los progresos del practicante. El análisis y la sistematización de la experiencia meditativa es por consiguiente la característica principal de Budismo Theravada.
Por su parte, el Budismo Zen destaca el carácter intuitivo y espontáneo de la sabiduría. Intenta buscar una armonía natural en el individuo que le predispone a realizaciones directas e intuitivas, evitando el dualismo en la comprensión de la realidad  En contrapartida, en el budismo Tibetano sobresalen los mecanismos simbólicos e inconscientes de la mente. Es una práctica ritualista que intenta establecer  nuevos patrones psicológicos para aumentar la comprensión de la realidad a niveles profundos. Es la más simbólica y mágica de todas las tradiciones budistas.

Cuando leo y pienso sobre meditación budista y más particularmente sobre la meditación practicada en la escuela Theravada, no me siento muy lejos de San Juan de la Cruz o de Santa Teresa. Me concentro en la respiración, en los  latidos del corazón, en mi realidad física, pero no como algo mágico que por si sólo va a operar en  mi una transformación, sino como una manera de evitar la dispersión de mi mente, como una forma de estar entero en el lugar y momento que estoy, para propiciar esa  atenta pero sosegada  quietud  y tranquilidad que Santa Teresa resumía a su manera castiza con ese “Mira que te mira Dios”.

20 de julio de 2014

Leyendas de Tailandia: Manora


La imagen de Manora es quizá una de las más fotografiadas en el templo del Buda de Esmeralda de Bangkok. ¿Pero quién es Manora y qué representan estas figuras  mitad pájaro, mitad mujer, que con el nombre de Kinnaris  son veneradas por los tailandeses como  genios protectores de la música y la danza?

Cuenta la leyenda que Manora, era la hija menor del Rey-Pájaro cuyos dominios se extendían a pie del Himalaya.  La princesa Manora, y sus seis  Hermanas  solían volar hacia el vecino reino de Pawnkala  porque habían  descubierto  un precioso y recóndito lago  donde  les gustaba bañarse a la luz de la luna.  Allí, al amparo de la noche y del l frondoso follaje se despojaban despreocupadamente de sus alas y de sus colas  y jugaban a perseguirse  y alborotar en el  plateadas y cristalinas aguas del lago.


Un día,  Bun, un astuto cazador y fiel súbdito del rey de Pawnkala, oyó ruido al pasar cerca del lago y agazapado contempló  maravillado la escena sin osar moverse ni hacer ruido.  Vio entonces como las kinnaris, al despuntar el alba, recomponían su plumaje y emprendían  el vuelo hacia las montañas.  Bun  pensó que la más joven de aquellas maravillosas criaturas sería una digna esposa para el  príncipe  y estuvo largo tiempo elucubrando cómo  conseguir apresar a Manora.  Se acordó entonces que  el rey de la serpientes le debía una,  y acudió a él en busca de ayuda.   Reconociendo su deuda,  el rey   le prestó la serpiente de nudo corredizo.   Unos días después  Bun volvió al lago  y escondido esperó la llegada de las princesas.  Cuando éstas reemprendían el vuelo de regreso,  Bun lanzó el nudo corredizo a Manora  que pese a sus gritos y batir de alas quedó apresada  y  atada a una gruesa rama de árbol.  Respetuosamente, Bun, se acercó a la princesa, se postró ante ella y le hizo saber que no tenía otra intención que presentarla al Príncipe Sutone, por si él quería tomarla por esposa.
A pesar de que Sutone era joven, fuerte y bien  parecido Manora se sintió muy afligida. Quería volver con su padre, El rey de los hombres pájaro y con sus hermanas las princesas y le pidó al príncipe su libertad, pero  éste ya se había enamorado peridamente del Manora  y de su delicada belleza  y no dudó  en desposarla. Transcurrido un tiempo, el príncipe Sutone tuvo que abandonar el palacio para luchar contra los enemigos. El rey de Pawnkala entretanto tuvo una pesadilla. Soñó que sus intestinos  se le salían del cuerpo y rodeaban el mundo entero.   Acudió a su Consejero  el Ministro de Justicia para que le interpretara el sueño, y éste que envidiaba y odiaba en secreto al príncipe aprovechó la ocasión para vengarse.

Le explicó al rey que su sueño anunciaba un mal presagio, que el Príncipe Sutone había cometido una falta grave al desposar una  Kinnari y sólo un sacrificio de parecida magnitud podrá librar al rey de los males que el sueño presagiaba.  Manora  debía  ser sacrificada y sometida a un fuego  purificador.

Cuando Manora supo de su suerte, se afligió  sobre todo porque no podría despedirse del príncipe Sutone que seguía guerreando y a quien con el tiempo había comenzado a amar.  Enseguida  pensó en una estratagema para librarse del odiado  enemigo del príncipe.  Postrándose ante el Rey de Pawnkola aceptó su  suerte pero le pidió el favor  de  poder despedirse del Rey y de la corte  bailando para ellos ataviada con sus mejores galas.  Su petición fue atendida y Manora se revistió de oro y piedras  preciosas  disimulando entre  gasas y adornos sus alas y su cola de pájaro.  La  Kinnari  bailó para el Rey y la Corte de manera maravillosa y embaucadora quedando  todos los presentes tan  arrobados  por tanta belleza y armonía que ni se dieron cuenta que al finalizar su baile la kinnari desechando sus adornos humanos y emprendía el vuelo  hacia el Reino de los hombres pájaro.  

Su padre  y sus hermanas  las seis  kinnari,  se llenaron de gozo  al ver  por fin a Manora de vuelta  a  casa pero  la princesa había estado demasiado tiempo entre los humanos  y el Rey, su padre, dictaminó que  debería vivir lejos de palacio hasta que pudiera desprenderse del olor de los humanos.  Manora obedeció fielmente  y pasó siete años lejos de palacio  lavándose purificándose.     


Entre tanto,  Sutone, que había regresado de la guerra se enteró de la traicionera y engañosa  interpretación del sueño real y después de haber pasado a cuchillo al infiel  Consejero,  acompañado del fiel cazador  Bun,   emprendió la búsqueda de la  añorada  y amada princesa. Muchas fueron las penalidades que tuvieron que  sufrir y los obstáculos que tuvieron que vencer hasta que por fin llegaron a la ciudad de Suwan Nakan en el Reino de los Hombres-Pájaro. 

El Rey  Pájaro, al escuchar  las peripecias  y obstinación del príncipe quedó convencido  de que  Sutone amaba  verdaderamente a su hija la princesa  Manora.  No obstante quiso someterlo a una última y definitiva prueba. Hizo llamar a sus hijas, las kinnaris y se las presentó al príncipe. Éste quedó sumido en una profunda confusión  al constatar el enorme parecido ante ellas. Su esfuerzo por tratar de reconocer a su amada  fue tal que casi desfallece en el intento. 

 Su amigo el cazador Bun, sin embargo había urdido una estratagema, sentado  a orillas de la laguna donde por primera vez viera bañarse a la princesa Manora,   esperó la llegada de unas doncellas que venían a recoger agua para las abluciones  purificadoras de la kinnari.  Subrepticiamente,  dejó  caer  en una de sus ánforas un anillo de la princesa.  Cuando  en el agua del baño, Manora vio brillar el anillo de su amado, no dudó en ponérselo en su dedo índice.  Sutone  que ya casi daba por perdida a la princesa,  fue atraído por un fulgor  especial en  el dedo de una de las princesas.  Reconoció el anillo, y sin más dudas  eligió a su portadora  como Princesa  Manora y la Esposa de la que se había prendado.  Pidió entonces formalmente al rey la mano de su hija y  durante muchos días la música y el baile alegraron con sus sones  las altas montañas del Himalaya. A la muerte de su padre, el Rey de Pawnkala,  Sutone regresó con  Manora   a su Reino.  Vivieron años prósperos y felices y no se olvidaron de volver  regularmente a las montañas del Himalaya para celebrar  con bailes y danzas las festividades del los Hombres Pájaro. 

18 de julio de 2014

Voluntarios


Vienen de cualquier país: Inglaterra, Australia, España, Singapur. Unos estudian, otros trabajan; son profesores, enfermeras, cocineros, electricistas,  vienen a compartir con nosotros unas semanas de su tiempo, un poco de su dinero, pero sobre todo a compartir con nosotros su entusiasmo, su disponibilidad, sus ganas de ser  útiles, de ayudar, de enseñar y de aprender.
Por mucha preparación que se haya tenido, por más que se haya leído sobre el país que se visita  o el trabajo que se va a realizar, nada es realmente como uno  lo figuraba.  El proyecto es claro, la misión también, pero en estos países muchas cosas, necesariamente tienen que dejarse a la improvisación del momento,  la benevolencia del clima, las festividades religiosas que se presentan o incluso la inesperada  ausencia de los obreros a quien se supone se viene a ayudar. El tiempo discurre de otra manera y nuestras mentes cuadriculadas creen estar perdiendo el tiempo si cada  momento de la jornada no tiene una tarea asignada.  Pero estar quieto, mirar, dejarse impregnar por el ambiente es parte de la experiencia.

Trabajar  chapoteando en el barro hasta media pierna, acarrear canastas de grava, arena o ladrillos, sentirse indefenso ante las picaduras de mosquitos y otros insectos, y sonreír al final de la jornada, tener humor para dejarse abrazar por los niños o incluso transportar dos o tres sobre los hombros es digno  de admiración.  casi todos tienen la inmensa suerte de interactuar, jugar, enseñar, divertirse con  los niños.

Según me cuentan, meses después, las ampollas en las manos se curan, las picaduras de insectos se olvidan, pero lo que  no podrán  olvidar es esa  sonrisa  hecha de dientes como perlas, de labios abiertos y de ojos  chispeantes como estrellas.  Lo que recordarán siempre  son los abrazos espontáneos, las manos tendidas que se enganchan  en tus dedos y es difícil  sacudir. 


Las pequeñas compensaciones  por  venir tan lejos,  la vegetación exuberante,  el colorido de las tribus con  su música y sus bailes,  la extensión de los lagos y  la majestuosidad  los ríos y de las cascadas  palidecen  ante la dimensión humana de la experiencia.  Recuerdos  inolvidables  como las anécdotas de la convivencia,  el paseo a lomos de elefante o el descenso de  un río en una estrecha  balsa de bambú,  quedan en desventaja cuando  después de un tiempo se  revive en el recuerdo el tiempo de voluntariado.

Veo partir grupo tras grupo, y mi admiración va con ellos. Admiro su generosidad, su espíritu de sacrificio y su alegre  generosidad.  Olvidaré algunos nombres, pero lo que yo tampoco olvidaré es haber compartido con ellos una algo más dilatada experiencia, pero  idéntica  disponibilidad  solidaria.






2 de julio de 2014

Tráfico Humano en Tailandia


Hace unos días, el embajador de Tailandia en Estados Unidos, se quejaba del informe 2014 recientemente publicado  por  Departamento de Estado de Estados Unidos que coloca  a Tailandia en en nivel  “tres”  es decir entre los peores países del mundo en lo que a Tráfico de Personas se refiere.  Sin negar del todo las acusaciones se lamentaba de que el informe no recogiera los esfuerzos que Tailandia está haciendo para luchar contra esa lacra.

Tailandia es un país  de economía dinámica y más desarrollada que la de sus vecinos pobres: Myanmar,  Cambodia y Laos. Esta situación y la creciente necesidad de mano de obra favorece a  las mafias de reclutadores y explotadores criminales  que se aprovechan  de esa circunstancia  para, a través  complejas  redes  de captación y logística,  atraer al país  mano de obra  engañada,  comprada y a veces hasta  robada.

Una  de las actividades  Tailandesas objeto en estos momentos  de particular  escrutinio internacional  es la de la pesca  y la relacioanda con  los  camarones o langostinos de los que Tailandia con más de 500.000 toneladas año es el mayor exportador mundial.   Las flotas pesqueras del sudeste de Tailandia  que suministra materia prima al Gigante CP  (Charoen Pokphand Foods) utilizan con frecuencia  mano de obra  birmana, que ha sido engañada  por mafias que los venden a los buques y una  vez a bordo    pasan años sin volver a pisar tierra  obligados a trabajar  dieciocho horas diarias sin días de descanso.  Algunas Cadenas de Alimentación Americanas como Walmart o Europeas como Tesco y Carrefour  ya han denunciado la situación y amenazado a lCP  con interrumpir las compras si en la cadena de producción se sigue utilizando mano de obra esclavizada.   Esta lacra es sin embargo  difícil de erradicar porque  las inspecciones corren a cargo de las Comandancias Marítimos Tailandeses   que con evidente miopía no han detectado ninguna  irregularidad en cuantas inspecciones han llevado a cabo hasta la fecha.

Otro  área  donde el tráfico  humano es particularmente vergonzoso es el referido   a niñas  y niños utilizados  como reclamos de mendicidad o  explotación sexual   y el de jóvenes campesinas  atraídas al país con falsas promesas de contratos de trabajo que  debido a las enormes deudas que contraen para  pagar a las mafias que las reclutan,  acaban  en trabajos  de servicio doméstico  del que no se pueden liberar  pese a  verse obligadas a trabajar más horas de las estipuladas  y por un sueldo  muy inferior al prometido.

Malee,  una muchacha  de origen Karen,  de 16 años, trabajadora,  y espabilada, había estudiado en nuestra escuela  durante un par de años y se defendía bastante bien en Tailandés.  La separación  de los padres y posterior abandono al cuidado de su abuela  la obligaron, para mantener  a sus hermanos, a  contactar  con  una persona que previo pago de 15.000 Baht (equivalente  a tres o cuatro meses de trabajo) podía  hacerla pasar clandestinamente a través de la frontera y  de los diferentes controles policiales  y una vez  en Bangkok  empezar a trabajar en una familia que le pagaría  5.000 Baht al mes  (120 Euros)  de los que tendría que devolver  2.000 al intermediario hasta saldar la deuda.  La muchacha nos contó  que el viaje fue una auténtica pesadilla.  La camioneta,  una pick up  Toyota, cargó una quincena de muchachas que tuvieron que tumbarse  alargadas  en la caja unas sobre otras como si fueran fardos,  tapadas con una lona  y sin moverse durante buena parte del viaje, También nos contó que caminaron durante horas por senderos en la selva, para evitar los controles policiales, sobre todo en la primera parte del  viaje. La familia en la que empezó a trabajar tenía más miembros de los que le habían dicho en un principio, pero lo que sobre todo le ocultaron es que un miembro de la familia estaba paralítico y tenía que hacerse cargo de asearlo, darle de comer y moverlo en la cama.  Malee, tuvo suerte, alguien pagó su deuda y pudo regresar a su pueblo en la frontera de Myanmar.

Algunas de las ONG que luchan en Tailandia contra el tráfico humano sospechan que uno de los problemas para atajarlo es que  las autoridades policiales o aduaneras  no colaboran efectivamente contra las mafias y que en ocasiones  se dan casos de  corrupción y connivencia  con los cabecillas.

Las muchachas birmanas o de grupos tribales  en la frontera entre Birmania y Tailandia son fácilmente presa de las redes que captan  y abastecen los  prostíbulos de Bangkok. Tienen la ventaja de ser guapas,  de  piel fina y clara y sonrisa encantadora. Pero tienen sobre todo la ventaja de carecer de cualquier documento que las acredite como ciudadanas de un país. Sin apellidos, sin papeles, están a la merced de sus explotadores, que en caso de problemas no dudarán en maltratarlas, desfigurarlas o incluso matarlas.   Engañadas, o a veces  vendidas por los padres para pagar deudas contraídas, muchas de esas chicas  son objeto de una de las más repugnantes lacras de este país:  el turismo sexual.

La trata de personas es la tercera actividad ilegal más lucrativa del mundo, después del tráfico de armas y el narcotráfico, y sus beneficios rondan los 32 mil millones de dólares anuales.” La pobreza extrema y el analfabetismo endémico son factores que  colocan en una situación de gran vulnerabilidad a las personas que los sufren, lo que provoca que sean fácilmente engañadas por las mafias. Bajo la promesa de una vida mejor o un trabajo estable, se llevan a mujeres y niños a trabajar en clubes donde se practica la prostitución o los obligan a formar parte de actividades relacionadas con la pornografía infantil.

  La víctima es la población vulnerable que reside en estos lugares, el cómplice es el gobierno que los deja desprotegidos y los ejecutores son las mafias. Pero los turistas provenientes de Europa o Estados Unidos son los principales responsables. Es necesario tener claro este hecho para abordar todos los aspectos de esta lacra. No señalar a los culpables del comercio sexual supone otorgarles un estatus de invisibilidad que favorece su impunidad.

28 de junio de 2014

Día de respeto a los profesores: "Wan Wai Khru"

         

El año pasado fue toda una sorpresa. Por primera vez presenciaba una ceremonia en la que los niños, postrados ante sus profesores, les ofrecían flores y con una profundísima reverencia les agradecían su labor de docentes.

            La ceremonia , de una pasmosa sencillez, reflejaba no obstante el respeto  que en este país se sigue teniendo a los profesores, un revelador contraste con la manera  en que  en nuestro país  el profesor ha ido perdiendo su autoridad y a veces ha sido relegado  a un papel secundario de facilitador de material y contenidos didácticos, cuando no se le ha   responsabilizado  de las  carencias  educativas  pertenecientes al ámbito  familiar:  limpieza, respeto,  urbanidad, atención,  amor  al trabajo, etc.

Este año la ceremonia se ha repetido y por partida doble, ya que para que los alumnos tuvieran un mayor contacto con sus tutores, se decidió que ambos colegios en los que trabajo, celebraran  el día de Respeto al maestro por separado.

Fui recibiendo pequeños manojos de flores, incienso y velas, más o menos elaborados de manos de algunos chiquillos y me sentí profundamente emocionado.  En el fondo, para los más pequeños yo no soy más que el profesor  farang  (extranjero)  que les saluda en inglés y al que a fuerza de repetición se han acostumbrado a contestar de forma mecánica  también en inglés, aunque todavía  se equivoquen al usar  el “good morning”  o el “good afernoon”.

Los alumnos mayores, aunque  siguen en cuarto de primaria  ya tienen 13 y 14 años,  y llegan a mi  escondiendo a penas su timidez. Creo que se esperan que les sorprenda con alguna pregunta en inglés que no sepan contestar, pero hoy no se trata de eso. Lo que me llama la atención es que las muchachas y muchachos que mayor dificultades tienen y que mayor  retraso arrastran, son las primeras que se acercan a mí  para ofrecerme su respetuoso saludo.   Primera promoción del colegio,  pese a los cuatro años que llevan aquí, arrastran fuertes carencias  en  el área de  lectura, que hace que lo poco   que aprenden  es exclusivamente fruto de su capacidad de memorización.

Las jóvenes profesoras a las que el pasado año también di clase de inglés,  vienen en grupo a saludarme. Me abrazan con el cariño que se abraza a un abuelo. Nos fotografiamos juntos, (No deja de sorprenderme lo mucho que la gente se fotografía en Tailandia). Me desean salud y fuerzas para seguir trabajando aquí muchos años. Para no decepcionarlas, sonrío pero sé que ya no volveré a sentir la cordialidad de esta ceremonia. 









24 de junio de 2014

¿Por qué he venido tan lejos?


Algunos amigos,   con la mejor intención,  no dejan de preguntarme: “¿Habiendo tanto por hacer aquí en España, por qué te vas tan lejos?  Si quieres ser solidario, hazlo en tu misma localidad, o en la provincia, seguros que tendrás  oportunidades hasta que te hartes.   Y quizá tengan razón.   Seguramente,  a poco que sepa mirar y quiera  ver,  podría encontrar multitud de proyectos  para   ayudar, colaborar,  dedicar tiempo;  en una palabra, solidarizarme con gente que lo necesita  y con quien podría compartir mi tiempo y mis energías.

No se puede negar que, que salir fuera del país, viajar a tierras extrañas, tiene  su  aliciente.  A  muchos nos  gusta viajar y todos estamos  ansiosos por descubrir  nuevos lugares, vivir experiencias diferentes,  romper  rutinas,  llenarnos los ojos de paisajes exóticos.  No dudo de que a veces, eso sirva con un pequeño empujoncito  suplementario para  quebrar las últimas resistencias, pero dudo mucho que alguien acepte  involucrarse en un proyecto solidario a miles de kilómetros de su casa, por el mero placer de la aventura, y menos cuando  pasadas las primeras semanas,  el día a día puede ser tan monótono  como la más tediosa tarea de casa.

Me basta pensar en mis nietos, en sus padres siempre pendientes de ellos, en su bonito colegio, en sus actividades, en sus amiguitos con  familias  muy parecidas a la suya,  en sus vacaciones,  sus juguetes, sus consolas,  la suficiencia y normalidad con la que usan el agua, la luz, el ascensor, el teléfono, la tecnología… sus comidas, sus meriendas y sus golosinas…. y luego pienso en  Doremon  o en Suchai… en  su  casa,  su choza,  de bambú y paja. No tienen  ni un rincón de suelo  liso.  No hay mesas  ni sillas donde  escribir o sentarse. lLa cama es una estera de paja trenzada enrollada en un rincón.  No  necesitan interruptores, porque no tienen  luz eléctrica.  Tampoco tienen grifos. ¿Para qué?  Si queda agua de lluvia almacenada en las tinajas alrededor de la casa, todo va bien,  pero en la época seca hay que ir hasta el río o el estanque a buscar el agua  para lavarse.  Engañan el  hambre  con cualquier chuchería hasta  la hora de la cena,  algunos llegan al colegio  sobre todo porque tienen la oportunidad de una comida suplementaria a mediodía.  Doremon  a penas recuerda a su madre.  Cuando le pregunto por ella, sus ojos se nublan  y me responde que está en la ciudad…. y generalmente ese es un eufemismo  que esconde su  profesión.  Cuando su madre se marchó a la capital el padre se volvió a casar y vive con su nueva mujer y sus nuevos hijos  en un pueblo de Birmania  al que ha regresado.  Doremon vive ahora  con su abuela  al igual que su primo Suchai  cuya madre se divorció y nadie sabe dónde está. 

La lotería de la vida  ha bendecido  a mis nietos,  antes de que hicieran nada para merecerlo. El único error de Doremon y de Suchai es haber nacido en el lugar  equivocado. Pero entonces  dónde está  la igualdad de oportunidades? 

Cuándo le preguntaron al  filántropo Nicholas D. Kristof, columnista del  New York Times,  por qué se ocupaba de los problemas  de Sudamérica cuando había aún tanto por  arreglar en Estados Unidos, éste no dudó en contestar:  “Una de las razones por las que animo a la gente  salir de sus zonas de confort  es que desde lejos  con frecuencia es más fácil ver nuestros privilegios y nuestras responsabilidades”. 

Mis nietos y mis alumnos  Doremon y Suchai tienen casi la misma edad.  Los cuatro tienen talento  y sueños,  los cuatro  tratarán de aprovechar todas las oportunidades  que les ofrezca la vida,  pero a la hora de la verdad no podemos obviar esta  evidente realidad:  el talento es universal pero las oportunidades no lo son.

18 de junio de 2014

Dos días a orillas del Pantano Sri Nakarin


A partir de los años 70 Tailandia llevó a efecto  importante obras de ingeniería para por una parte regular el caudal de sus numerosos ríos evitando así desastrosas inundaciones y por otra parte generar electricidad.
                La provincia de Kanchanaburi, en el Noroeste del país,  de montañas escarpadas, vegetación exuberante, caudalosos ríos, entre los cuales se cuentan  los famosos Ríos Kwai  que probablemente sigan evocando  una canción silbada en la mente de los  cinéfilos,  vio en poco tiempo desaparecer bajo las aguas  cerca de mil kilómetros cuadrados de su  superficie  debido a dos pantanos gigantes  construidos entre 1970 y 1980.  

El pantano  Vajilalongkorn  (nombre del príncipe heredero)  Es el más cercano a Sanglaburi que se mira en sus aguas en el extremo norte. Almacena  más de ocho mil millones de metros cúbicos  y produce 740 GWh.  El pasado año pude visitarlo, recorrerlo en barco  y visitar una de sus numerosas islas famosa por una variedad de cocos particularmente fragantes y sabrosos.

Tenía interés este año en conocer el pantano de Sri Nakarin (Así nombrado en honor de la Reina Madre)  por dos motivos.  Es uno de los pantanos mejor explotados turísticamente, y    a pocos kilómetros  se encuentra el Parque Nacional de Erawan con posiblemente las cataratas más bellas de toda Tailandia.

El pantano  es impresionante. Donde mires  ves  mil matices de verde y aunque  estamos  en la cuenca alta de un río  y rodeados de montañas, no tenemos  impresión de altura porque en ningún momento afloran  picachos  rocosos  o  despejadas y frías cumbres graníticas. Todo está cubierto por el mismo manto de vegetación tejido con el verde claro y tembloroso de los bambús,  o el más oscuro de  los diferentes  árboles madereros como  la teca, el padouk o la caoba  El pantano cubre una superficie de 419 kilómetros.

La provincia de Kanchanaburi, en la que nos encontramos es una especie de  pulmón verde que los tailandeses utilizan cada vez más como lugar  de recreo, descanso, aventura,   pesca y deportes acuáticos.  Las carreteras  343 o 3199 que discurren paralelas  a los ríos Kwai Yai y Kwai Noi y se dirigen hacia los embalses mencionados  se sobrecargan de  viajeros que abandonan la capital los fines de semana  en busca del contacto con una  naturaleza  incontaminada y casi primigenia. Para albergarlos, han ido surgiendo a lo largo de los ríos  y  a orilla de los embalses numerosos “Resorts” formados por casa flotantes  donde la rusticidad exterior contrasta con el  lujo y confort del aire acondicionado, los restaurantes gastronómicos, los  centros de ocio y deporte. A la puerta de la habitación uno puede tener amarrada  una canoa para hacer piragüismo, o puede seguir  un programa completo de actividades de aventura tales como trekings,  motocross, viajes en elefante o descenso de ríos en balsas de bambú.

Me albergué durante dos noches en el Raya Buri Resort a orillas del pantano y disfruté de un silencioso  y vigorizante fin de semana dedicado a la lectura, la contemplación del paisaje, el descanso y cómo no, la visita a las cataratas de Erawan.  Como en muchos lugares en Tailandia, no acabo de acostumbrarme al trato discriminatorio hacia los extranjeros que pagamos  por la visita al parque, museo, o palacio diez veces más que el turista local. Sin embargo la visita merece la pena. Se trata de  una serie de siete cascadas escalonadas a lo largo de  kilómetro y medio de  empinadas y a veces resbaladizas  escaleras y senderos.  Jadeante llegué hasta la cuarta catarata  renunciando muy a pesar mío a la más alta que dicen es siempre la más bonita.




8 de junio de 2014

Escuela de Bambú: Solidaridad periférica


Una de las razones por las que me gusta el proyecto en el que colaboro  es su carácter universal que si lo pensamos bien no deja de ser otra forma de decir solidario.  Aquí no hay espíritu de “capilla”. Ni mi ONG, ni mi colegio, ni mi pequeño proyecto, ni la obra de… Siempre que se puede ayudar se ayuda, si se puede colaborar con otros proyectos, con otras ONG, con otros grupos de ayuda solidaria se hace.

 Los sábados, un grupo de aproximadamente 30 chicas y chicos de entre 8 y 16 años vienen al colegio. Sería casi más acertado decir todos los escolares del pueblo de Mongsatoy.  ¿No tienen colegio allí?  Si, naturalmente, pero es un colegio pobre donde hay  sólo un par de ordenadores.  Los sábados, los ordenadores de nuestro  colegio están libres, así pues los niños vienen a recibir clases de informática  aquí y de paso, como complemento les damos también clase de inglés para reforzar las que reciben en la escuela del pueblo.

Los miércoles, chicos y chicas mayores del  Orfanato que sostiene  la ONG “Children of the Forest” (Chicos del Bosque) vienen a clase de informática a nuestro centro. Ellos a penas tienen  ordenadores. El Hno. Víctor , les ha hecho un hueco en los horarios de clase. Los  alumnos están encantados de poder tocar  un ordenador, y el colegio abre puertas y ventanas más allá de su pequeño perímetro.

Todos  los días, de lunes a viernes, y a  iniciativa  y sostén del colegio se creó en el pueblo  de obreros  de Hok Pan Rai  (Seis mil Hectáreas)  una escuela nocturna.  Inicialmente se pensó en los adultos recién llegados de Birmania  que trabajaban en la fábrica  de caucho. Queríamos darles la oportunidad de aprender algo de Tailandés.  Los adultos dejaron de venir porque ya se defendían  y la escuela nocturna siguió para ayudar a los alumnos más retrasados en sus tareas escolares. Ahora, los padres, vienen orgullosos a comprobar lo aplicados que son sus hijos.  Hace unos días, en una de las visitas regulares que hacemos a la escuela nocturna, vimos, sorprendidos, nuevos  alumnos adultos haciendo aplicadamente palotes en sus cuadernos, pero lo que  de verdad nos llenó de satisfacción, fue comprobar que nuestros propios alumnos  se habían convertido en improvisadores profesores que ayudaban a esas jóvenes muchachas recién llegadas de Birmania a dar los primeros pasos en un idioma desconocido.

La solidaridad es una cadena. Cada uno sabe y hace lo que puede.  Pero no se puede poner límites ni  barreras de antemano.  “Hasta aquí”  No es una frase muy acertada cuando se trata de aportar nuestro  grano de arena  a un mundo más justo.





5 de junio de 2014

A day of Joy among the Brothers


It was a big day at  Bagna  (Bangkok) College. After pronouncing their First  Religious Vows two new Thai brothers became part of the big de La Salle Institute.  Founded  in France in the 18th   Century  by Saint John Baptiste de la Salle, the brothers  devoted themselves to give free schooling to poor boys, first in France and later on through Europe , America, and  those countries they used to call  “Mission countries”.

The Brothers arrived in Thailand in the middle fifties. They were originally French Brothers detached from obvious reasons from their original  posts in  Vietnam.  They founded  a school  in Nakhonsawan which became very soon the best  reputed private school  in the city . A few years later they started  a second school  in  Chantaburi,  and  in 1963  they moved to  the capital with a  school that has grown from the original  500 students to the more than 4.000 today. Along these years, the original “missionaries” but for one exception, have been substituted by Thai  Brothers  who at present  number  about  twenty of them.

I was happy to join in the welcome feast  of the latest two new comers   and I couldn’t help  thinking that  everything looked very much like a wedding feast.  Two young men were pledging their lives, consecrating themselves to  God and  giving themselves to others  through  their religious vocation. As in a wedding  there was joy and feasting  and since the  two young Brothers  came from the Northeast of Thailand  what could be more enjoyable than to watch the traditional  Isan dances?


4 de junio de 2014

Escuela de Bambú: El colegio sigue creciendo


Muy pronto, el chamizo que  mal sirve de cantina comedor  de nuestro colegio pasará a la historia. La confianza  de nuestros patrocinadores y las generosas aportaciones  de  los donantes internacionales  han hecho posible los dos proyectos más ambiciosos para el colegio en este año:  un edificio multiusos que servirá de cantina comedor  pero también de lugar de recreo y juegos en época de lluvia,  y de salón de actos en  celebraciones y festividades por un lado, y por otro un pabellón de ocho clases en dos pisos que permitirá al colegio completar el cerrar  el ciclo de primaria con dos clases para cada  curso y sala de profesores, sala de ordenadores, y biblioteca  del colegio.

 Las futuras columnas del edificio multiuso ya están colocadas y hoy, en presencia de todos los alumnos, ataviados con su traje  étnico regional  nuestro párroco  cuya iglesia se encuentra a unos  100 kilómetros de nosotros, ha venido para bendecir la colocación de la primera piedra.  Los obreros se apresuran  ahora, antes de que empiecen las lluvias torrenciales para tener  la estructura del edificio en pie.   Pero esta es una obra solidaria, y a lo largo de Julio y agosto grupos de voluntarios llegados de Inglaterra y de España ayudarán en la colocación de los ladrillos, el alicatado de las paredes  y demás trabajos en los que se codearán con  los  trabajadores  contratados por el colegio parfa intentar concluir la obra  antes de que finalice el mes de Agosto.

Pese al colorido de la ceremonia no se perdió ni un segundo de clase y a las ocho treinta como de costumbre  explicaba por  enésima vez a mis alumnos la  construcción de frases que les resultan imposibles porque  son exactamente lo opuesto a su  estructura  verbal o gramatical. 

El viejo adagio de  “la letra con sangre entra”  ya no tiene cabida en nuestros días, pero las imágenes, la  repetición, el juego y las canciones,  van poco a poco calando y me llena de alegría ver con que soltura  me lanzan can mañana el  “Good morning, how are you?”    que contesto sin falta aunque tenga que hacerlo  doscientas veces.