15 de enero de 2014

Escuela de bambú: Ritos de Incineración


Su ilustrísima el Abad del Monasterio  Somdet de Sangklabury  finalmente va a ser incinerado  en estos días.  Phra Khru Wimon Khanchana Khun  murió hace un año.  Desde entonces ha permanecido embalsamado en espera del día propicio para su cremación  según corresponde a sus méritos y su categoría. En efecto  Los últimos 59 años de su vida  los ha pasado  en el Monasterio de Somdet la mayor parte de ese tiempo  como Abad principal.  Los astrólogos, que en el Budismo Mon nunca están lejos de la vida religiosa,   han dictaminado el día doceavo día del segundo mes lunar   como día propicio  incinerar  los restos mortales  de tal  insigne abad según el  rito de la tribu  Mon al que pertenece  este Monasterio.  Recordemos  que antes que los Tai  o los Brimanos llegaran a Tailandia fueron los Mon los  primeros receptores   de las Enseñanzas del Budismo Therevada llegado de Ceylan (actual Sri Lanka) y  a su vez  lo transmitieron a sus conquistadores.
En torno al Monasterio se ha venido desarrollando una gran actividad estos días pasados.  Se despejó una gran explanada contigua al monasterio y en ella sobre una estructura de bambú  se erigió un auténtico palacio de cuento de hadas. Luces de colores, pináculos y ojivas, papel de colores y abalorios de todo tipo crean una sensación de autentico palacio de ensueño.  Pregunto por su significado y me dicen que simboliza el cielo  que pronto alcanzará el alma del  difunto.  Han preparado igualmente una muy ornamentada  pagoda en forma de barco sostenida sobre una cuadrícula de palos de bambú que servirán de angarillas a los porteadores.  La estructura luce los mismos colores,  y avalorios que el efímero palacio y en un momento determinado llego a pensar que quizá se trata de una estilizada pila funeraria. Nada de eso: se trata sencillamente de un simbólico barco en el cual los restos del abad harán su último viaje pero no sin antes haber sido venerados, bailados y zarandeados por los fieles.

En efecto, desde hace tres días, al atardecer, se congrega una gran multitud  en torno a la explanada. Los diferentes pueblos Mon de la región, han rivalizado en preparar sus bailes rituales en torno al difunto  alojado la pagoda con forma de barco.  Parte importante del ceremonial consiste en que los hombres ataviados con trajes regionales, suban la estructura sobre sus hombres y efectúen una danza rítmica y sincopada con flexiones  de rodilla, alzado de una pierna  etc.   No pude evitar pensar en ese momento en los costaleros castellanos que también  “bailan” los Pasos de Semana  Santa  pese a que éstos son muchísimo más pesados que la endeble estructura que alberga el féretro del difunto abad.  A su lado, las mujeres, engalanadas con
trajes  Mon de alegres y vistosos colores acompañan a los danzantes .  Al  rítmico juego de piernas  de los hombres se contrapone  en el caso de las mujeres  el lenguaje y baile de las manos y los brazos.

Mientras tanto, en los alrededores se ha ido formando un auténtico mercadillo donde no faltan ropas de todo tipo, utensilios nuevos o de segunda mano,  toda clase de calzado, pero principalmente  comida, mucha comida y sobre todo muy variada.  En algún rincón los más piadosos se unen al rezo de los monjes llegados para la ocasión.  En otro lugar alguien ha pagado a una tropa de Ram  Khon (baile clásico tailandés)  que interpreta con mejor o peor fortuna escenas del Ramayana.  La mayoría del público que me rodea no  abandonará  el lugar hasta altas horas de la madrugada.  El trabajo puede esperar. 

He asistido a la ceremonia en primera fila uno de los tres días de fiesta.  Sentado cerca del actual Abad del monasterio he  podido interrogarlo sobre el difunto abad.  He podido constatar también el ambiente festivo de la ceremonia.  El pueblo Mon decía adiós definitivamente a uno de los suyos y lo hacía bailando y festejando el acontecimiento. 

1 comentario:

pilar alonso berrio dijo...

Siento nostalgía de Tailandia, agradezco muchísimo tus vivencias