19 de diciembre de 2007

Delacroix: La libertad guiando al pueblo

LA LIBERTAD GUIANDO AL PUEBLO
1830 Museo del Louvre
Paris

“El último gran artista del Renacimiento y el primero de los modernos” así le llamó Charles Baudelaire. Para el poeta francés, el lugar de honor de Delacroix en la historia del arte estaba asegurado no sólo por su audacia y originalidad – rasgos propios del Romanticismo – sino por encontrar su expresión dentro de una tradición. En lo que otro poeta, Paul Valery, pudo resumir con estas palabras: “La auténtica tradición en las grandes obras no estriba e rehacer lo que otros han creado, sino en reencontrar su espíritu, que crea obras nuevas en otro tiempo”. Delacroix supo reencontrar el espíritu de Miguel Ángel o de Rubens y crear así, en su época, obras de arte completamente diferentes.

Si en el cuadro de La muerte de Sardanápalo, Delacroix libera a la esclava femenina es posible afirmar que es para transformarla en estandarte y crear La libertad guiando al pueblo versión épica de la mujer que sale de su alcoba para comprometerse con las grandes causas. Y es precisamente sobre una alfombra de muertos que arrastra a la muchedumbre furiosa. Y es también el seno femenino, que surge de su vestido, el que encarna las virtudes sociales de la República, como se ha podido ver después de manera oficial, gracias a los sellos popularizados por el servicio de correos francés. Además es la primera composición política moderna. Marca el momento en el que el Romanticismo abandona las fuentes de inspiración antiguas para formar parte, de manera decidida, de la vida contemporánea. Delacroix escribe a su hermano, el general: “He optado por un tema moderno, la barricada,,, y si no he vencido por mi patria, por lo menos pintaré por ella”. No obstante el pintor perteneció a la milicia nacional y con ese atuendo se pinta a sí mismo en este cuadro. Algunos han visto en el joven tamborilero que esgrime sus pistolas al Gavroche de Los Miserables descrito por Victor Hugo treinta años después. Se pueden apreciar reminiscencias de Goya, Gros, y sobre todo de Géricault. El rey Luis Felipe adquirió el cuadro por 3.000 francos, pero se cuidó mucho de mostrarlo al público.

4 comentarios:

Raisa dijo...

Está bien que la mujer sea lider y alze su idealismo tambien.
Un relato muy completo sobre el cuadro.
Gracias

Yayi dijo...

Este cuadro siempre me ha gustado pues su autor manejaba magnificamnete las paletas haciendo q mi corazón se conmueva. Beso!

Durrell dijo...

Es un cuadro para observarlo y estudiar detenidamente a cada personaje. Yo también pensé en los miserables con el tamborilero y me he preguntado porqué siempre pintan a la mujer enarbolando la bandera o conduciendo a los hombres que buscan la libertad y la revolución. Es cierto que la mujer siempre ha luchado en la resistencia y los levantamientos, pero ¿acaso han contado con ella, en realidad, en los momentos cruciales de la historia? La mujer ha sido siempre un simbolo que da color a los cuadros y a los parques, su imagen probablemente aparezca en los lienzos de los artistas porque la libertad, la revolución, la paz, la democracia, etc... son nombres femeninos. Y porqué serán femeninos, sería de nuevo otro punto de estudio y reflexión al que pocos prohombres de la historia le han dedicado siquiera un segundo de su vida.

Muy interesante esta pinacoteca, el primer relato de la revolución francesa y Napoleón lo escuchó mi hija en el Louvre con los cuadros de Delacroix y David. La narradora fui yo por supuesto, aunque los pintores ya lo habían plasmado ante sus ojos.

Gracias :)

Marine dijo...

Me parece que es equivocado hablar de la Libertad como la liberadora de la mujer de la epoca...
La metafora es otra en esta obra.