6 de mayo de 2008

Sorolla: La vuelta de la pesca


La Vuelta de la pesca
Óleo sobre lienzo
1894, Musée d'Orsay (Paris)

José Sorolla y Bastida nació el 27 de febrero de 1863 en un antiguo barrio de pescadores de Valencia en el seno de una humilde familia de comerciantes textiles. La extraordinaria facilidad de Joaquín para el dibujo atrajo la atención del director del centro de enseñanza que aconsejó a su tío que lo matriculara en clases nocturnas de dibujo en la Escuela de Artesanos. Mientras estudiaba en la Escuela de Artesanos ingresó en la Escuela Superior de bellas Artes de Valencia, conocida como San Carlos y dependiente de la Real Academia de Bellas artes de Madrid donde concluyó sus estudios en 1881.

Las creaciones que realizó durante todo el período de formación académica poseen una fuerte tendencia realista, como consecuencia de las influencias de los pintores de marinas valencianos, entre los que sobresale, por ejemplo Rafael Monleón.

En 1884 Sorolla obtuvo una pensión en Roma de la diputación Provincial de Valencia gracias a su obra El crit del Pelleter pintura en la que se muestra el conmovedor desafío de un vendedor de paja frente a Napoleón. Su tutor como pensionado en Roma fue Francisco Pradillo quien le inculcó el estudio básico del dibujo, aspecto que Sorolla mantuvo durante tuda su vida. En un primer momento, recibió también la influencia de Mariano Fortuny, pintor fallecido hacía más de diez años pero cuyas obras se guían gozando de grana cesación en los círculos artísticos romanos.

Durante sus desplazamientos a París el pintor comenzó a entrar en contacto con al vanguardias pictóricas del momento, si bien de modo bastante personal. Joaquín pintaba al aire libre, dominando con maestría la luz y combinándola con escenas cotidianas y paisajísticas de la vida mediterránea. La vuelta de la pesca, composición que realizó durante el verano de 1894, es un claro exponente de esta nueva etapa. Sorolla presentó dicho cuadro, uno de los más paradigmáticos de su vasta producción, en el Salón de París, y obtuvo la segunda medalla, el máximo galardón al que podía aspirar un pintor extranjero. la obra fue adquirida posteriormente por el gobierno francés para ser exhibida en el Museo de Luxemburgo, hoy en día Musée d’Orsay.

5 comentarios:

Malena dijo...

No soy una experta en pintura ni mucho menos pero sé que cuando veo un cuadro de Sorolla sin saber que es de él, lo reconozco enseguida.

Me encantan sus marinas.

Gracias por toda la información que das sobre él.

Un beso, Fede.

P.D/ Tengo que volver porque hay cosas muy interesantes que has escrito y todavía no he podido leer.

Durrell dijo...

Es un gran cuadro de Sorolla digno de ser admirado. Lástima que se produzcan esas largas colas en el museo de Orsay, siempre pierdo la oportunidad de poder entrar.

Un abrazo.

Consuelo Labrado dijo...

Hola, Federico, te he dejado la estrella de la amistad en mi blog, pásate a recogerla cuando te venga bien. Un beso

surcos dijo...

He tenido el placer de ver este cuadro en directo en el Museo del Prado este mes de junio.
La exposición, en general, es una maravilla y un placer para las pupilas, pero yo diría que merece la pena aunque sea por ver nada más que este cuadro.
Aún no he encontrado una fotografía que le haga justicia y es una verdadera pena por que tiene una luces y sombras espectaculares.

Anónimo dijo...

a mi tambien me encanto, mejor dicho me fascino, cuando lo vi en el Prado.
quiero comprar una litografia donde sea, me tiene cautivado

un saludo