22 de junio de 2013

Escuela de bambú: Thanakha


Me han preguntado repetidamente qué es eso blanco que llevan los niños y las niñas en la cara  y que les hace tan gracioso.  En mi ignorancia pensé  que se trataba de polvos de talco perfumado con colonia  aplicado en la cara de los niños para refrescarlos y protegerlos de las quemaduras de sol.   No estaba lejos de la realidad  pero ignoraba que se trataba del Thanakha que es  el   cosmético más universal  utilizado en Birmania y por extensión en los países vecinos como Tailandia o Malasia. 
Thanakha es un polvo  amarillento que se consigue al  desgastar en una piedra  de esmeril  la corteza del árbol Muraya exótica.  Para favorecer  el trabajo se moja la madera  y el polvo que se forma se diluye en el agua que luego se deja evaporar hasta conseguir una pasta consistente  de color amarillento o de oro viejo.  Aunque se puede obtener thanaka tanto de la corteza como de la madera  y raíces de ese árbol y de otros árboles de la misma familia, el thanakha de mejor calidad es el que procede de la corteza del Muraya debido a su fina textura y su fragante olor muy parecido al de la madera de sándalo.

La pasta de thanaka   se aplica líquida sobre la frente, las mejillas  y la nariz formando diseños diversos y se deja secar  creando una agradable sensación de frescor.  Es habitual verla en niños y niñas  hasta la pubertad en forma de rosetones  en las mejillas, pero es un cosmético que acompaña a la mujer birmana de por vida y puede  adquirir diseños y formas tan sofisticados como la imitación de hojas y otros ornamentos florales. Aunque no es privativa de las mujeres, en los hombres y jóvenes adultos no es frecuente verla por la calle aunque algunos me han  confesado seguir utilizándola después del baño en la intimidad del hogar.

El thanakha es un cosmético centenario  citado en la literatura birmana  del siglo XV. Su fama se debe no sólo  a su fragancia y valor estético sino también a sus propiedades fungicidas,  sus  beneficiosos efectos sobre el acné juvenil,  las quemaduras de sol y el afinamiento de la piel.  Un recóndito y no siempre confesado motivo  es la creencia de que aclara la piel y es  lástima a veces  oír a mis alumnas quejarse del   maravilloso bronceado de su piel y suspirar por pieles más pálidas  y claras. 

Os confesaré un secreto: lo utilizo por las noches después del baño y siento su frescor. Lamentablemente  ninguna de las otras  propiedades  que se adscriben parece haber tenido efecto aún, ¿será que es muy tarde ya?  ¿o que soy muy impaciente?

1 comentario:

Carmen Moreno Martínez dijo...

Muy bueno tu comentario y sobre el final...jajaja nunca es tarde si la dicha es buena y, por supuesto, no desesperes...aún te quedan meses para descubrir esos maravillosos efectos, jajaja. Ya sabes, ¡ojo, con el monzón...no te queremos ver aparecer a nado por el Ebro...!