18 de junio de 2013

Escuela de Bambú: "Los amigos se fueron, nuestro corazón llora"


 Una frase sencilla que ha brotado unánime de los seis compañeros dejados atrás,  ha quedado escrita en el encerado desde hace unos días y nadie se atreve a borrarla.
Las autoridades  de vigilancia de un campo de refugiados tutelado por la ONU y situado a pocos kilómetros de  aquí, han venido a llevarse a un grupo de 20 alumnos que  pertenecían  al campo de refugiados y  que al parecer con connivencia de los padres habían salido   ilegalmente del campo para  aprender tailandés y tener una oportunidad en este país.

El grupo de muchachos, chicos y chicas birmanos, que no hablaban una palabra de tailandés, fueron  acogidos en una especie de orfelinato  dirigido por una iglesia evangelista vecina  y nos los trajeron sin dar explicaciones como muchachos de la frontera acogidos en  su Fundación. Nos volcamos con ellos.  Eran ya mayores y empezar  a  escribir un alfabeto nuevo, un idioma nuevo, a los 14 o 15 años no es tarea fácil, pero eran dóciles, trabajadores y afectuosos y les cogimos cariño.
Sustituyendo a un compañero, tuve ocasión de darles una clase de inglés  y para mí sorpresa constaté que estaban bien preparados. En el campo tienen una buena escuela  y educacionalmente están bien atendidos. Evidentemente no se les enseña tailandés porque por definición  cuando entran en uno de los 10 campos de refugiados que existen a lo largo de la frontera  Birmano-Tailandesa  que acogen más de 150.000 refugiados   sólo tienen dos alternativas: volver al país de origen, en este caso Birmania, o ser acogidos  como exiliados en algún país extranjero, nunca  en el país en cuyo territorio está instalado el campo.

Veinte  muchachas y muchachos que en muy pocas semanas han dejado un gran vacío. Lo hemos sentido de verdad, pero no podemos  transigir con la ley, quizá hubiéramos debido indagar más a fondo cómo estos  niños habían llegado hasta nosotros, pero cuando estás metido en este ambiente de ayuda a quién quiera que lo necesite no  te haces demasiadas preguntas.  Lo importante es atender necesidades, ofrecer oportunidades. Estos chicos tenían una oportunidad que las leyes, justan o injustas han truncado.
En el encerado sigue escrita la frase: “ Los amigos se han ido, nuestro corazón llor”.  Siento lo ocurrido y me corazón llora con ellos.


3 comentarios:

Carmen Moreno Martínez dijo...

Tu corazón llora con ellos, y tu espíritu se alegra por cada acción buena que haces. Para ti puede ser pequeña, pero para ellos es enormemente grande. ¡¡Felicidades, Federico, porque no sólo das lecciones de inglés...nos estás enseñando vida verdadera...!!

g.vidal dijo...

No puedo estar mas de acuerdo con Carmen, recibe un abrazo.

Anónimo dijo...

Federico,
ahora tu vida tiene sentido
Empapate de toda la humanidad que puedas para enseñarnos a los demás
Un abrazo
Mariona