22 de octubre de 2007

21 de octubre 2007

En nuestra Asociación, Cabezas de Familia Juan XXIII, se ha celebrado por todo lo alto su XLI aniversario. Me ha llamado la atención, durante la misa y después de la consagración la danza del santo.Un grupo folklórico infantil de la ciudad interpretó esta danza tradicional. No sé si existe esta costumbre en otras partes de España, pero cada vez que veo estas danzas en la inglesia se me antojan reliquias de ritos antiguos en los que la danza, y la expresión corporal eran parte del sentimiento religioso. Las danzas sagradas son comunes a todas las culturas y podemos verlas aún en todo su esplendor en las danzas rituales de las más remotas tribus africanas. Me pregunto el por qué y quizá inconscientemente piense que el ritmo, la cadencia, tienen algo de hinóptico propicio al trance religioso.


En cualquier caso, es bello ver a estos jóvenes danzantes evolucionar en el pasillo de la iglesia al son de la dulzaina y del tamboril. Sencillo y bello a la vez.

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