9 de octubre de 2015

Lejos del mundanal ruido


LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO
 Director Thomas Vinterberg
119 Minutos,  2015

Llevaba varios minutos viendo la película “Lejos del mundanal ruido” cuando por fin reconocí  en los fotogramas de la pantalla aquella novela  de Thomas Hardy  “Far from the madding crowd”  que tantos comentarios de texto, análisis de personajes, y ambiguas ensoñaciones me costó  durante mis estudios de Literatura Inglesa hace más de cincuenta años.

De repente me sentí transportado a aquellos lejanos años de Dogmersfield College y a la campiña inglesa que me rodeaba, tan parecida a la de la película, y de nuevo volví a saborear la Literatura con mayúscula, aquella que nos presenta personajes complejos y creíbles, pasiones a flor de piel, contrapuntos sorprendentes  y por encima de todo ello la inexorable fuerza del destino.
He disfrutado de la película y no sé muy bien si ello se debe a que como en toda película inglesa, la ambientación,  el vestuario,  los encuadres son perfectos,   o porque  Carey Mulligan encarna  de
manera soberbia aquella Batsheba Everdene  independiente y libre como una gacela que me fascinaba y me hacía soñar.

No ha debido ser fácil para un director rompedor como Thomas Vinterberg  amoldarse a la sobriedad y al clasicismo inglés, pero la cinta no tiene nada que envidiar a su homónima, de los años sesenta protagoniza por Julie Christie y Terence Stamp.  En pocos minutos  la arrolladora, independiente y obstinada personalidad de la protagonista queda  esquematizada frente  a sus predecibles convenientes o apasionados pretendientes. La sensata y razonable Bathsheba se debate entre tres hombres, entre tres opciones pero cede al impulso irracional  y se pierde aún sabiéndolo porque como dice Hardy en la novela  “Es difícil para una mujer definir sus sentimientos en un lenguaje creado principalmente por el hombre para expresar los suyos”   

La novela de  Thomas Hardy, escrita en 1874 es una novela feminista antes incluso de que se acuñara el término  y supuso su primer gran  éxito literario. Hoy,  en prosa o en imágenes su contenido puede parecernos baladí, hemos avanzado mucho desde entonces, pero  bienvenidas sean películas trabajadas con  semejante elenco de personajes, y con la sobria belleza  de la que hace gala Thomas Vinterberg.