25 de marzo de 2010

La experiencia religiosa en el camino de Santiago


En etapas anteriores he escrito sobre arte, camaradería, costumbres, convivencia, albergues, paisajes y los mil otros detalles que hacen el Camino una experiencia única y explican la extraña fascinación que ese sacrificado recorrido hacia Santiago ejerce sobre miles y miles de peregrinos.

Mi testimonio no quedaría completo si no mencionara la experiencia religiosa a lo largo del camino y aunque parezca insólito y algo en desuso si uno se deja envolver por el espíritu del Camino, casi sin proponérselo surgen esas maravillosas experiencias.

En mi caso, ocurrió por primera vez en Rabanal del Camino. María, la hospitalera del albergue, nos invitó a participar en la celebración de las vísperas cantadas en el convento de benedictinos. Me quedé asombrado. No había oído hablar de semejante convento ni veía ningún edificio imponente en los alrededores. Resultó ser una modesta pero sólida casa de piedra en la que habitaban tan sólo dos monjes desgajados de su convento matriz situado en algún lugar de Alemania. Los monjes revestidos de sus amplios hábitos talares comenzaron la ceremonia con el mismo empaque y solemnidad que de si una abadía al completo se tratase. Las notas de gregoriano empezaron a brotar puras y limpias de sus gargantas y me estremecí.. Aquellas frases en latín, aquella música modulada con subidas y bajadas como el flujo y reflujo del mar me transportaron a mi primera juventud, allá en el seminario de Francia. Casi sin darme cuenta, me puse a cantar, y las palabras brotaron de mis labios con la misma música, con la misma entonación con el mismo ritmo de los monjes. Momentos después ya pude recordar las palabras, pero mientras duró la ceremonia me sentí transportado. Podía haber seguido cantando toda la noche

La segunda experiencia, totalmente diferente en su esencia me lleva a Triacastela. Era un domingo por la tarde y no tenía previsto ir a misa; de hecho, daba por supuesto que no habría misa en aquel pequeño pueblo que me acogió después de la dura etapa del Cebreiro. Al acercarme a la iglesia para fotografiar el magnífico pórtico románico y su esbelta espadaña, tropecé con un sacerdote y un tres peregrinos más que habían acudido por si hubiera misa. El sacerdote me preguntó si quería oír misa, y casi sin esperar mi respuesta me invitó a acompañarles, pues a pesar de haber celebrado ya seis misas aquel día, estaba dispuesto a celebrar una más para los peregrinos. El sacerdote, D. Augusto, nos pidió que subiéramos en torno al altar y celebró la misa más extraordinaria de todas a las que he asistido. Para comenzar, no reconocí ninguna de las oraciones tradicionales de la misa. Daba la impresión que el sacerdote iba improvisando sobre la marcha. Sin darnos cuenta estábamos inmersos en una ceremonia participativa en la que se mezclaba la oración y la reflexión, el sentimiento de pertenencia y el sentido ecuménico. Éramos cinco o seis personas, pero éramos la Iglesia. Quizá por primera vez sentí que participaba en algo real y el darnos la paz o comulgar bajo las dos especies cobró todo el valor de un banquete entre hermanos. A la salida de la iglesia no pude por menos que comentar : “¿Después de oír una misa como ésta cómo voy a soportar la rutina de las misas parroquiales?

La tercera experiencia es una historia sin palabras: pura contemplación, se trata de la iglesia de Vilar de Donas, una de las joyas del arte románico en el Camino de Santiago. Había que desviarse para llegar al lugar y no me sentí con fuerzas para ello. Sin embargo, al llegar a Palas del Rei me convencí de que no podía perder esa oportunidad. Me acerqué en taxi al lugar y quedé deslumbrado. Se trata de una iglesia del siglo XIII de una sola nave. y tres ábsides, la central de las cuales conserva frescos góticos del siglo XV. Tiene un pórtico con cinco variadas arquivoltas de medio punto y en la talla de las piedras, además de los motivos religiosos aparecen no sólo motivos geométricos y florales sino también oscuros dibujos muy cercanos a la simbología celta. Fue durante algunos siglos panteón de los Caballeros de la Orden de Santiago. Fascinado, sobrecogido por tanta armonía, por tantos siglos de historia y quizá también por tanta belleza en progresivo deterioro, sentí con toda su fuerza el poderoso impacto que la religión, el culto a la trascendencia, ha tenido a lo largo de los siglos en nuestra historia y en nuestra cultura.

7 comentarios:

Blanca dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Prometeo dijo...

Es hermoso leerte y lo bien que vas describiendo tus viviencias, camino qu es andar y crecer en espiritu...un abarzo.

Willow dijo...

Amigo,
Me han encantado estas descripciones de tus experiencias en un "Camino" que para todos es diferente. Sobre todo la experiencia de Triacastela. Ese sacerdote es de los de antaño, cuando había curas que vivían la fe como se hacía en tiempos de Cristo. Quiero creer que existen más como él y no como los que creen en el corporativismo tan extendido hoy.
Gracias por compartirlo. Un beso

emiliodom dijo...

Interesante relato el que nos has dejado. Hcer el camino con la sufucuente fé, debe ser una sensación muy interesante. Un saludo

Durrell dijo...

Cuando entro en una iglesia siempre pienso en la capacidad artística del hombre y en como han logrado llenar de paz esos enormes recintos que con su altura parecen intentar llegar al cielo. Diversos estilos, distintas formas, incluso otras religiones, pero en todas ellas he encontrado la paz del silencio. Para mi ya es suficiente.

No sé si he regresado del todo, pero espero que en este tiempo todo te haya ido muy bien.
Un abrazo.

agata dijo...

El camino de santiago siempre ha sido un camino a la luz, que hoy día ha quedado, con tanta publicidad, un poco banalizado como alternativa turística. Sin embargo tus palabras me han hecho sentir la emoción de la niñez cuando descubrí la profundidad y lo rotundo del románico. Un saludo cordial.

Anónimo dijo...

El camino de Santiago es muy bonito si pero por lo visto yo me encontre con la cara amarga del sacerdote de Triacastela. Me parecio un egoista y un hipocrita ademas de un falso.
Nuestro grupo sufrio la histeria de dicho personaje. Pero bueno lo dicho me alegro de la buena experiencia. Espero que más gente vaya conociendo la verdadera cara de este personaje y deje ya de reirse de la buena gente.